jueves, noviembre 27, 2008

El ausente




El arco con musgos verdes, colmado de colores y muñecos navideños. Y no está.
Bajar un poco la visión y encontrar un pueblo miniatura, hombres en faena, establo con niño que está por nacer. Pero él no está.
A la derecha se yergue el árbol que anualmente ilumina los salones. Otrora sirvió de instante relajante, quejumbre de la estirpe procreada. Ahora sucumben los matices que irradia, detrás de los muebles, bajo las patas de las mesas. Y él no está.
Una vela, centrada en un pastel ausente, merengues derramados, dulce inútil que nadie saborea. No está.
Un convite desierto, donde nadie mencionó el número de años cumplidos, donde todos evitaron comentar la fecha porque no está.
Y no está porque no quiso estar. No está porque todos tenemos el sano derecho de no estar.
Noviembre pasó con las mismas fallas, los recuerdos intactos, el dolor que punza en la arista de mi dermis.
Y él… no está.