lunes, agosto 31, 2009

EL GÉLIDO REQUIEM QUE AÚN ARDE






Te pienso sucia
tesoro de piedra
buscando en ejércitos
la piedad que adoleces

te comparo con olvido
herencia de estigma y tragedia
perdiste el juego en que gané
un sepulcro sin nombre
al que no vienes

dónde quedó el pájaro de vida que agoniza
dónde mi leyenda pagana destruida

el cielo se insinúa en un venablo
de perdón por la rutina

hierves mi recuerdo en esta fosa de ironía
y vienes a contarme que estoy muerto

mi funeral sigue ardiendo
en un preludio del infierno

LA ALFORJA DE AQUILES




tu aliento minúsculo
se ha nublado de duelo

quedó tu cuerpo barnizado de penumbra
solitaria compensación
por el embargo de un sueño
de animal herido

como un amuleto sellado
en el tejido de la alforja de Aquiles
como el súbito alivio de la fiebre
este oráculo te surte de humedades
en la planicie de tu verbo
otrora desierto

finalmente
permites que pueblen la viudez
con besos que expían culpas
en rituales de soledad
donde el drama desaparece

sálvate ahora del cautiverio