sábado, agosto 18, 2012

TEDIO



ausencia
hace mucho no me seduce
ni malgasta el tiempo
hablando de futuro
de años dorados
de tomarnos las manos
cuando nuestro cuerpo
no aguante incitaciones

si recordara
no me dejaría escapar de la unión
de su posesión definitiva en mi cuerpo

pero me deja
se aleja oculto tras una máscara
que conozco
me canso de creerme
las cosas que invento

demasiados nudos
no sabe brincarlos
finge que puede
no me ata a su vida.

en la antepuerta de este amor malogrado
dejé un vestido
alguna nota en borrador al descuido
mientras muero de ganas por besarle


Cadáver


Foto: Antonio Mas Morales


Me sentaré junto al diluvio intangible que rueda a lo lejos en los rieles de un tren añejo, me sentaré intangible y le contaré las casualidades que han hecho de mi vida un nudo difícil de liberar.Terminaron los riesgos, porque nunca hubo metas por alcanzar.

De estas contingencias se resuelve que hay gente que jamás llega a ser de uno, más bien nunca, aunque le aten el mentado aro en el anular, aunque le firmen veintiséis mil documentos que le garantizan un estado civil, aunque no falte ni una noche a la cita de cama.

El tifón llegó con mucha fuerza, arrastró consigo los pedazos de otro anterior, esta vez no hubo nada en pie y nada quedó con vida. Agradezco ser un cadáver, ahora me abrazo a mi misma y con los jirones de cielo que se desprendieron, he construido mi propio sepulcro.

Dejé de ser glotona con mi valentía y la guardé en un costurero que lleva años conmigo más por recuerdo que por la utilidad que tiene. Recuerdo cuando remendé todos los caprichos, cuando lo mojaba todo, cuando me sorbía las mañanas en un café dulce y aromático, cuando las tardes pudieron ser de vino blanco y quesos tibios.

Los cadáveres no se alimentan, no son insaciables y mucho menos intemperantes.

Duermen, ocultos, invisibles, con la fragilidad de su peso, vulnerables al peso de la tierra que sostienen.

No están… son invisibles.

Miriam Makeba - African Sunset


viernes, agosto 03, 2012

Agotada la circunstancia

Se resisten a seguir caminando. Debo confesar que detesto caminar por gusto, nunca presumí de atleta. Me hubiera gustado hacerme promesas de ganar medallas tributo a la agilidad corporal, pero contrario a esto, siempre huí de mis clases de gimnasia. Por eso mis pies parecen hablarme cuando he caminado mucho. En cada pisada me reclaman la posibilidad perdida de haber llegado antes, y relajados, a algún destino en vehículo automotor de cualquier tipo.
El dolor casi siempre tiene un propósito desconocido En este caso, recordarme que poseo eso que duele y que sirve de herramienta para trasladarme.
En la actividad de hoy había un hombre mayor, con gran capacidad de intervención, intelecto, y de cierta forma proyectaba un estado de ánimo proactivo. Era minusválido.
Me duelen mis pies. Y aprecio este dolor de hoy porque tengo memoria afortunadamente. Eso me recuerda la gratitud por tenerlos, sanos, aun activos aunque desfallezcan esta noche por tanto caminar.
Gratitud por este cansancio, por estas punzadas entre mis dedos que me avisan que los tengo, que funcionan y que ya deben descansar porque mañana deben volver a cumplir su objetivo de trasladar mi cuerpo de un lado a otro.

Agotada la circunstancia, queda reflexionar en esto que solo es Gratitud.

Huellas digitales (Gratitud)



Algunos días pasaron desde la anterior gratitud. Recibí de vuelta comentarios y muchas otras gratitudes. Se sorprende uno al ver que desde el propio entorno de cada quien, desde una perspectiva diferente, todos tienen un motivo para agradecer. 
No significa que estos días de silencio no hubo motivos de gratitud. Agradecí en silencio algunos sinsabores, algunos sentimientos de frustraciones, así como también, algunas comparaciones con los estilos de vida de otros (valederos por cierto), que no se acomodan al mío y que por ello, hube de agradecer. 

Ir al supermercado podría ser un acto tan elemental, tan sin sentido, salvo la condición de adquirir los productos que habremos de preparar y posteriormente, ingerir. Y sin embargo, cuánto aprendizaje pudiera encontrarse en detenerse por tan solo un minuto observando atentamente los contornos de unos vegetales o frutas.

Acariciar los pimentones, colocar el dedo en la superficie y apreciar lo liso de la delgada piel que lo recubre. Si avanzo, me encuentro con una curva dentro del mismo recorrido. Y allí el tallo, rugoso pero parte del mismo camino hasta llegar a la decisión de cortarlo y usarlo para cocinar.. 

Lo mismo sucede con el tránsito por una naranja. Su corteza se arruga y se agrieta conforme aprieto y manipulo su forma pero nunca había advertido lo relajante que podía ser adivinar que en esos surcos, pudiera encontrarse un camino, lleno de dificultades y que con solo pasar mi dedo por encima, desde mi grandeza, pudieran verse tan diminutas y lejanas. 

Cuánto que agradecerle a mis huellas digitales, que permanecen en mis dedos y que me permiten con su presencia, llevar mis terminaciones nerviosas hacia el cerebro, sentirlos y digerir esta información para realizar una analogía con los caminos que tendré que recorrer y que desde hoy, tienen que parecerme menos escabrosos.

Gratitud

"Hoy agradezco estas manos con las que puedo teclear este mensaje, con las que pude tomar el cepillo de dientes, ejercer presión sobre el extremo y frotar mis dientes a mi antojo hasta que sentí que estaban limpios."

lunes, julio 16, 2012










“Nos miramos.

 Ella permaneció desierta sobre este ocaso que aún me colma. 
Entró en mi boca su aroma de salvia fresca.
Me cupo el silencio en la guarida verde, surcada de espíritus.
Ella es montaña que me anuncia
 y se queda cuando quiero, 
cuando expiro y me retuerzo en su soplo tibio",
...bajando hacia la ciudad.


sábado, marzo 10, 2012

Nadie


Un día me dijo

que en unos años
yo no sería nadie
y le creí

en el último minuto
el color de un bostezo perdido
entre las fauces del ignorante
me hizo despertar