martes, agosto 24, 2010

OFRENDA




es hora de emprender el viaje
doblar las piernas sobre los prejuicios
y llegarle en mi cuerpo

sobre este aposento
que florece en mis brazos
lo recibo

un pliegue oculta el occidente
bajo su espalda
y en mis codos
se revuelca el silencio

¿cuánta miel puede recorrerle las arterias
si le hablo desde este pasadizo de gerundios?
demasiada

este pecho se exilia
en la cruda ceremonia de las lenguas
peces movedizos
entre la delgada neblina
que separa su abrazo demente
de la red que lo envuelve en mis hombros

sin permiso
asumo el riesgo
muslo contra muslo
se anudan en una tempestad silente
hasta poblarme la sombra
detenida en el naufragio de sus manos

sumiso se reconcilia
mi pulso en mis sienes
me fugo en su vientre
y me ofrezco