martes, enero 29, 2008

El hombre flauta (El encantador de serpientes)




Lo conocí una tarde de mayo, ya entrada la noche. Su discurso era hechicero y fascinante. Un verbo repleto de prosas dulces, palabras dirigidas a elevar el ego de la mujer más despiadada y una sonrisa casi perfecta fueron las principales armas de seducción que creyó que harían de mi psiquis un plato de avena tibia. Sufro de una extraña percepción para detectar todo aquello que tiene tintes de doblez. Sin embargo, fui dotada de una asombrosa capacidad para disimular esa perspicacia. Con el tiempo, fui aprendiendo de las mañas, los ardides y tretas diarias para zafarse de situaciones difíciles en los que el compromiso, de cualquier tipo, se pusiera al descubierto. Así pues, fui creando un estereotipo clásico de este tipo de ejemplares y una vez concluido, tuve la oportunidad de experimentar el contacto con muchos de ellos que confirmaron todas mis teorías.El hombre flauta (dícese del experto en el manejo de este instrumento con la finalidad de embaucar serpientes y someter su andar a la melodía que ejecuten), adolece de temores ocultos, tanto, que ni él mismo advierte de forma consciente. Generalmente permanecen unidos a una pareja (muchas veces de por vida) y, aunque logren una separación, jamás se desprenden de su primera relación. Llevan una gran carga de inseguridad, probablemente producto de una niñez sobreprotectora o, en su defecto, han sufrido abandonos recurrentes, lo cual les hace permanecer “cautivos” de aquella que logró tomar las riendas del camino. Son seres insatisfechos con sus vidas, siempre en una constante búsqueda de sensaciones nuevas, para lo cual, utilizan cualquier estrategia para conseguir a una mujer… serpiente. Las mujeres serpiente son féminas inteligentes, independientes, capaces de resolver sus problemas por sí mismas, elegantes, morales, hermosas y altamente seductoras, de un gran poder de elección y exitosas. Los hombres flauta deliran por mujeres como estas pero en la realidad, no saben conservarlas. Vienen de relaciones de falsa estabilidad, parejas tranquilas, resguardadas en hogares, atentas, comprensivas, madres abnegadas, compañeras sufridas que juran atesorar le fidelidad de sus consortes. El encantador de serpientes miente constantemente en ambos bandos, sus historias están mal concebidas, adoptan un estilo infantil de narrar una excusa, lo que los coloca en el burdo papel de idiotas una vez que son desenmascarados. A los hombres flauta les fascinan las mujeres serpiente (como yo). Las mujeres serpiente jamás bailan al son de las notas de una flauta.

domingo, enero 27, 2008

Pronóstico reservado




Yo tampoco tengo nada que ofrecerte,

Tan solo mi tiempo despojado,

Mis manos en tu espalda, el silencio de mis gritos,
Detener mi reloj de arena,
cambiar la ironía de mis versos
y escribirlos después de que mi lengua,
como escalpelo,
meticulosamente dibuje tu sonrisa.
No tengo mucho, si acaso,
un ocaso de amores derrotados,
el augurio de nuevas alboradas,
la búsqueda de una luz que te queme entre mis brazos.
Tal vez algo del néctar de unos besos no robados,
una historia que revindica hogueras apagadas
y mis manos inquietas que, a contraviento,
retozan sobre tus hombros
No hay mucho que esperar en mis pronósticos,
me falla la memoria cuando estoy herida.
Soy una extraña entidad que muerde los ponientes
antes de que la luz se suspenda sobre el cielo,
viciosa de la vida, asesina de las dudas,
decapitando obstáculos,
sumergiéndose en los riesgos de alcanzar la sabiduría,
mientras me duermo enroscada
en la tibieza de tu cuerpo.

miércoles, enero 23, 2008

Devoción







intento evadirle

-claudico-

esos dedos hambrientos

son un ejército que avanza

en la selva de pecas que le ofrendo

su temblor

es un engranaje donde se tritura la magia

mi entrega convexa

asesina sus miedos con euforia

y sonríe

mientras derrumba

cada una de mis pretensiones

le amo suave

-palpita-

se arrastra en la fuga

de mi silencio mundano

la penumbra nos traga en cada beso

el futuro no existe

y sólo importa el hambre

de este pecho

demasiado pequeño

para estrechar tantos abismos

sábado, enero 05, 2008

Coincidencia






Entre tú y yo hay abismos pequeños,zonas de silencio, motas de bruma.Coincidencias, sí, muchas, por fortuna.Te resistes ha recitarme las miserias, ruedan abajo mis defensas,me urge la transición de pensamientos, barrido de ideas, torpe desenlace de mis propósitos.Me temo que esta es mi última vida. No reencarnaré. Por eso viviré hurgando en tu rostro disperso,en tu aliento dormido, en el alma que escondes de mi.Mi voz se diluye en una copa de silenciomientras te señalo cómo amarme.Estoy preñada de años inservibles que debo vaciar de mi vientre para darte vida y solo soy la antítesis de todas las cosas que deseas. Tal vez sea duro habitarme. El mecanismo es de concreto y solo lo más suave y sublime será capaz de traspasarlo.

Leños en el fogón



Los aromas se mezclan en una miscelánea conforme avanza el día. Cada hogar tiene sus propios leños bajo el fogón, unos de olores densos, otros menos fuertes, pero cada trozo de madera proporciona un beneficio distinto. Aprendí en el transcurso del año que todo vuelve al origen, de una u otra forma, regresamos. El punto a considerar es la forma del retorno. Crecidos, conscientes, con una visión diferente de lo caminado, eso que llaman experiencia.Mis leños, casi todos ellos, tuvieron el calor suficiente para hacer hervir el guiso que he querido para mí. No quise aquellos ajenos, que avivaban calderos en otros dominios. Quise los míos, los propios. Esos de los que nadie nunca podría despojarme por ser míos. Hoy puede ser un día de potajes familiares, picardías solemnes que se repiten año tras año, compartir vivencias, recordar.Tal vez esta navidad no sea muy distinta a la pasada. Lo verdaderamente trascendental es la paz que me cubre, la forma en que puedo ahora ver las cosas, saber lo que quiero y obtenerlo.Afuera se cuecen melaos, el perfume de las especies ronda sobre los marcos de todas las puertas, no hay silencio y el augurio de la algarabía nocturna hace énfasis en los corazones.Me atrevo a bendecir y eso, ya es bastante.Es Navidad.