sábado, enero 05, 2008

Leños en el fogón



Los aromas se mezclan en una miscelánea conforme avanza el día. Cada hogar tiene sus propios leños bajo el fogón, unos de olores densos, otros menos fuertes, pero cada trozo de madera proporciona un beneficio distinto. Aprendí en el transcurso del año que todo vuelve al origen, de una u otra forma, regresamos. El punto a considerar es la forma del retorno. Crecidos, conscientes, con una visión diferente de lo caminado, eso que llaman experiencia.Mis leños, casi todos ellos, tuvieron el calor suficiente para hacer hervir el guiso que he querido para mí. No quise aquellos ajenos, que avivaban calderos en otros dominios. Quise los míos, los propios. Esos de los que nadie nunca podría despojarme por ser míos. Hoy puede ser un día de potajes familiares, picardías solemnes que se repiten año tras año, compartir vivencias, recordar.Tal vez esta navidad no sea muy distinta a la pasada. Lo verdaderamente trascendental es la paz que me cubre, la forma en que puedo ahora ver las cosas, saber lo que quiero y obtenerlo.Afuera se cuecen melaos, el perfume de las especies ronda sobre los marcos de todas las puertas, no hay silencio y el augurio de la algarabía nocturna hace énfasis en los corazones.Me atrevo a bendecir y eso, ya es bastante.Es Navidad.

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