jueves, marzo 06, 2008

Aleteo





Estas alas de pájaros,
inquietas,
apaciguan los próximos minutos,
me secuestran
dentro del sombrero de un mago.
los dedos, como plumas en veloz aleteo,
se asientan sobre mis poros
y me vuelvo disconforme,
insaciable
y mi piel responde.
después de todo,
hay que volver a jugar al insomne
y a ser la única espectadora
que cambie el curso
de las historias de este viaje.

Mosaicos

Piezas sueltas colocadas cuidadosamente en los muros de mi memoria. Pocas son las junturas que separan unos de otros, pequeños espacios como el tiempo entre las agujas de un reloj cuando se aproxima el momento de abrir un local, una caja fuerte, un colegio.
Tiempos como azulejos, cortos, que avanzan tan presurosos, con la brevedad de la pausa que hace un beso pequeño.
Tiempos y tejas hechas de frases diminutas como la medida entre tus pies y los míos al juntarse buscando roce y sensación.
Baldosas de lapsos que, muchas a la vez, logran decorar paredes, murallas sin otra consecuencia que un inocente instante que transcurre después de un encuentro.
Mayólicas puestas en la frontera, levantándose en un punto de la presencia, ahogando vanidades, respirando con inquietud el desespero al caer la noche, al sentir el trance.
Trozos de latidos que caen con fuerza y, en ese derrame decoran esas piezas, colorean desventuras.
Cerámicas de privilegios que llevo insignes a cuestas, que me permiten admirar la permanencia sin haber estado, la valentía de los insurrectos que, contra todo pronóstico logran ver dentro de los túneles de mi mente.
Lozas, de amores, de visiones del hoy que vivo, del libro de vida, pintadas a carboncillos, con figuras furiosas de algún caballero que probó doncellas con algunos trucos.
Mosaicos de gritos, de aquellos seguidores de artificios, de los que amortajan la vida en nombre del amor.
Mosaicos de cuentos, de protagonistas, mosaicos de mi.

Marzo

En un Marzo, me derramé en tus labios como si éste fuera el tiempo que me toca, el instante donde finalmente, me sonríe el espejo y me muestra segura por dentro y por fuera.
Te regalé un Marzo sin temores, donde enhebré cada frase y te hice un collar con mi ternura.
Así te llevé de la mano, a traspasar el miedo, en Marzo, señalando la salida de un lienzo gris y desvencijado que dejé en un desván como muestra de pasado que ya no importa.
Marzo de paz, en medio de las ráfagas que dejas en el alma de quien un día no creía en la vida. Marzo, mes que tejió en mis fibras la proyección de tus ojos en los míos.
Marzo, te regalé un Marzo, uno que ya se ha ido, era nuestro Marzo.