miércoles, julio 05, 2017

Decálogo: Seymour Menton





Algunas técnicas que he aprendido leyendo novelas y cuentos ajenos son relativamente sencillas, pero no son las únicas ni las más importantes:

1. La primera oración tiene que captar la atención del lector con su concisión, su  originalidad y algo inesperado.

2. Aunque la obra puede incluir varios elementos dispersos, hay que mantener la unidad de la obra intercalando unos motivos recurrentes.

3. Hay que establecer el tono predominante de la obra desde el principio y luego mantenerlo. Por ejemplo, en Un tercer gringo viejo hay bastante humor basado en la ironía.

4. Conviene escoger vocablos precisos y únicos más que generales; tratar de evitar palabras como decir, ir.

5. Se debe cerrar la obra, cerrando el marco, a veces rematando el tema, el conflicto o los motivos recurrentes.


Fuente: http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/menton2.htm





sábado, junio 03, 2017

Decálogo: Augusto Monterroso






Primero.

Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo.

No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus  antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido  que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero.

En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: En literatura no hay nada escrito.

Cuarto.

Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No  emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto.

Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del  trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto.

Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero  hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo.

No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que  tus amigos se entristezcan.

Octavo.

Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas  fuentes.

Noveno.

Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo.

Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo.

No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo.

Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

Augusto Monterroso
(Tegucigalpa, Honduras, 1921 - Ciudad de México, 2003) Escritor guatemalteco, uno de los autores latinoamericanos más reconocidos a nivel internacional.

lunes, mayo 01, 2017

Decálogo: Julio Ramón Ribeyro, Cuentista Peruano





1. 1. El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector pueda a su vez contarlo.

2. La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada, y si es inventada, real.

3. El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.

4. La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto, mejor. Si no logra ninguno de estos efectos, no sirve como cuento.

5. El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin aspavientos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía o la novela.

6. El cuento debe solo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.

7. El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector reducirla a su expresión oral.

8. El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.

9. En el cuento no deben haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.

10. El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.




Julio Ramón Ribeyro

(Lima, 1929 - 1994) Escritor peruano, figura destacada de la llamada Generación del 50 y uno de los mejores cuentistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX.


domingo, abril 23, 2017

Decálogo: Andrés Neuman






1. Contar un cuento es saber guardar un secreto.

2. Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre ahora. No hay tiempo para más ni falta que hace.

3. El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su muerte por asfixia.

4. En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, paradójicamente, si es demasiado brillante se olvida pronto.

5. Los personajes no se presentan: actúan. La atmósfera puede ser lo más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.

6. El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin frenos, trucos.

7. La voz del narrador tiene tanta importancia que no debe escucharse demasiado.

8. Corregir: reducir.

9. El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.

10. En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.

11. Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del lector.

Más...

1. Si no emociona, no cuenta.

2. La brevedad no es un fenómeno de escalas. La brevedad requiere sus propias estructuras.

3. En la extraña casa del cuento los detalles son los pilares y el asunto principal, el tejado.

4. Lo bello ha de ser preciso como lo preciso ha de ser bello. Adjetivos: semillas del cuentista.

5. Unidad de efecto no significa que todos los elementos del relato deban converger en el mismo  punto. Distraer: organizar la atención.

6. Anillo afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien le ocurren cosas escribe cuentos.

7. Los personajes aparecen en el cuento como por casualidad, pasan de largo y siguen viviendo.

8. Nada más trivial, narrativamente hablando, que un diálogo demasiado trascendente.

9. Los buenos argumentos jamás pierden el tiempo argumentando.

10. Adentrarse en lo exterior. Las descripciones no son desvíos, sino atajos.

11. Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele terminar antes, mucho  antes que la vanidad del narrador.

12. Un decálogo no es ejemplar ni necesariamente transferible. Un dodecálogo, muchísimo menos.


Andrés Neuman Galán (Buenos Aires, 28 de enero de 1977) es un narrador, poeta, traductor, bloguero y columnista hispano-argentino.





sábado, abril 15, 2017

Decálogo: Nietzsche




1. Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.

2. El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.

3. Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría  de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

4. El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito  parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

5. La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las  palabras, y la sucesión de los argumentos.

6. Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.

7. El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

8. Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.

9. El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.

10. No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.




domingo, abril 02, 2017

Decálogo: Ernest Hemingway






 Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un inglés vigoroso. Sé positivo, no negativo.

 La jerga que adoptes debe ser reciente, de lo contrario no sirve.

 Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como espléndido, grande, magnífico, suntuoso.

 Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal si se atiene a estas reglas.

 Para escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de hotel en el que empecé a escribir. Dile a todo el mundo que vives en un hotel y hospédate en otro.

 Cuando te localicen, múdate al campo. Cuando te localicen en el campo, múdate a otra parte. Trabaja todo el día hasta que estés tan agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los diarios. Entonces come, juega tenis, nada, o realiza alguna labor que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento, y al día siguiente vuelve a escribir.

 Los escritores deberían trabajar solos. Deberían verse sólo una vez terminadas sus obras, y aun entonces, no con demasiada frecuencia. Si no, se vuelven como los escritores de Nueva York. Como lombrices de tierra dentro de una botella, tratando de nutrirse a partir del contacto entre ellos y de la botella. A veces la botella tiene forma artística, a veces económica, a veces económico-religiosa. Pero una vez que están en la botella, se quedan allí. Se sienten solos afuera de la botella. No quieren sentirse solos. Les da miedo estar solos en sus creencias...

 A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.

 Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.

viernes, marzo 31, 2017

Intoxicados, Anna Ajmátova




Anna Ajmátova (Anna Andréievna Gorenko; Bolshoj, 1889 - Komarovo, 1966) Poetisa rusa.