martes, septiembre 21, 2010

Gracias, Jason por la hermosa reseña.






20/09/2010

Dos poetas, dos ganadoras

Mis felicitaciones a la poeta y amiga Acuarela Martínez por su primero poemario publicado. Por aquellos tiempos de espera infame con que los aeropuertos suelen torturar a sus usuarios, lo leí tres veces y con mucho gusto. Allí está la paciencia y la entrega; el fino gusto por la imagen y lo alegórico; y, claro está, el trabajo, el empeño por sacarle punta a una idea para perfilarla como poesía. Sé de la entrega de la poeta por ver en unos cuantos gramos de papel su primer hijo poético. Justo esto es lo que lo hace más que plausible en un país en donde la cultura –y más si de poesía se trata– parece estar relegada a un segundo plato. Acuarela es “tóxica” y “un bolero antiguo”. De Incluso cuando nada digo y sin la autorización de la poeta, extraigo unos de los tantos versos que fueron de mi completo agrado:
ahora cuelgo hebras de un jamás
que alimenta mis polillas
***
¿qué será de mí si ya no vibro
con el dañino sustento con que me habitas?
***
como una delgada hojilla
deja que me surquen las desdichas
***
hoy no voy a resignarme
ven a rezarme este culto impaciente por tenerte



Las felicitaciones van por partida doble porque Linsabel Noguera, también poeta, amiga y mi compañera de Librería Sónica, publicó su Poética doméstica. Tuve el privilegio de leer su trabajo en manuscrito mucho antes de su publicación. Los versos allí contenidos son el fino retrato de su “yo” como persona, mujer y madre. La delicadeza de lo que dice y cómo lo dice, es su norte; no obstante, de lo excelso con lo cual convoca sus imágenes y metáforas, puede pasar a la sencillez de la palabra, bien con rebeldía, bien con preciso desparpajo, diciendo esta soy yo tanto en la tierra como en el cielo. Su “domesticidad” no es más que un espejo mostrando lo angosto y lo ancho que puede ser su palabra. Como bien dijera la poeta venezolana Mharía Vázquez Benarroch “sus poemas son como la seda china, entibian el corazón y envuelven las pasiones”. Idem y sin permiso, algunos versos de Poética doméstica:
en medio de la helada
me cobijo en las sombras
y bebo un verso tibio de mis venas
***
mi lengua te dibuja sin decoro
y entonces
te guardo en mí
***
cuando el sueño
vence al anhelo de un abrazo
entiendo que
las almohadas son terribles sustitutas de la piel

Después de comentarles que ambas poetas fueron merecedoras del Premio Monte Ávila Editores 2009 para autores inéditos (mención poesía), no puedo dejar de manifestar mi rechazo absoluto a la terrible portada que seleccionaron para el libro de Linsabel –no así para el de Acuarela– el cual no le hace honor ni a su trabajo poético, ni a la imagen de la mujer bajo ningún concepto. No soy diseñador pero cualquiera con el menor gusto y sentido común, hubiera seleccionado una imagen distinta a una mujer decapitada, de espaldas y que pareciera insinuar con los dedos algún intento de símbolo fálico. Increíble que una editorial con el tiempo y la trayectoria de Monte Ávila Editores pase por alto –y apruebe– portadas como estas. Lo más indignante es que a la poeta nunca le consultaron sobre la portada de su primer poemario según me dijera. Nefasto, pero ya vendrán mejores portadas.
Publicado por J. L. Maldonado en 17:26