domingo, junio 29, 2008

Verde


Estoy buscando un verde de bosque

que lleve tatuado cuentos medievales

para perderme y no pensar en la ausencia.

Invalidaré el silencio si no escucho contrabajos,

ni olfateo mandarinas,

ni miro el temblor de la luz de las velas,

ni tentaré el vacío de un crepúsculo

devorado desde una terraza,

donde se vean los verdes de bosques

donde me quiero internar.

Absuélveme


En este gemido casi agónico pido la redención de mis errores.

Perdóname, porque no logré aprender el valor nominal de ser un número negativo a tu izquierda.

Por no cultivar la fortaleza que requiere tragarse los oprobios sin líquidos, por despreciar el galardón de fósil de muñeca de vitrina a conveniencia.

Perdón, también, como clamor profundo te pido, por no saber valorar la inteligencia que usaste al preparar los espliques que intentaron cazar los pájaros de mi inocencia.

Demando tu clemencia porque adolezco de falta de paciencia para cumplir el papel de compás abierto mientras girabas el tuyo en distintos pliegos de papel.

Misericordia para esta mujer osada que tuvo una mínima pretensión de constancia y coherencia en tiempos disímiles.

Por favor, perdóname.

Legado


Yo te heredo, las ideas expertas que me envuelven, aunque sepa que por las mías no has de vivir.

Señalo en tu mapa los peligros, que se tejen al rodear una cintura, los riesgos de mirar profundo en las pupilas, las veces que sucumbes ante el rictus de unos labios.

Lego para ti, lo que sienten los unicornios,cuando las caricias de colores los abordan, mi pasión por la escritura, mi desdén hacia lo falso.

Heredarte, también quiero, enseñarte, que sentir lo incomparable, no es, necesariamente lo debido, ni lo correcto.

Aprende que muchas veces es mejor dejar secar las flores en el recuerdo, que dejar que las deshojen sin conciencia.

Te muestro las piedras de mi camino, para que sirvan de guía entre tus pasos, y el dolor, que te maquillo para no asustarte, pero que será valija en cada uno de tus viajese ingrediente para tu aprendizaje.

No se aprende de lo ligero y lo sencillo, hay que sentir la fuerza del daño para concebirse sabio.

No puedo dejarte más nada, sino esto, y que aprendas a aplicarlo, a interpretarlo como sientas que debas hacerlo.

No tengo fortunas que darte, solo trozos de mi inconsciencia, que bien costaron un precio muy alto.

Solo eso te heredo.


Fotografía: Antonio Más Morales

martes, junio 24, 2008

La excusa




Hoy tengo miedo, una mentira se pierde entre los pliegues de mis dedos.
Callar me duerme en el descenso de las palabras y aún así, pierdo el objetivo, callo.
Las excusas volátiles se elevan sobre los últimos cabellos que caen en mis hombros y me siento ajena de motivos, fuera de la órbita de un viaje del que sabía el destino.
Se yerguen los muros del silencio en un vacío de sensaciones que no comprendo y tengo miedo.
Tengo que apagar la luz al salir, cerrar una puerta que nunca estuvo abierta. En el fondo de esta noche cerrada vuelvo a cocinar los vestigios de mi inteligencia. Este inventario sigue intacto. Sigo sin permitir subestimaciones.
Hace falta una mejor coartada en una dimensión recortada a mi medida.
No hay grises. Blanco o negro. El resto se muere en cada luna, al doblar de cada esquina del olvido.

jueves, junio 19, 2008

Sola




Voy a quedarme sola antes que ser culpable. No compraré ese paraíso que me venden por el precio de exponer mis culpas ante un sacerdote como si hubiera firmado un pagaré al portador antes de nacer.
Nadie acompañará a una mujer como yo con semejantes deudas, con esas de hacer respetar los espacios ajenos y defender lo individual. Nunca iré a Paris acompañada, ni estará nadie conmigo en una góndola en Venecia. Pero no babearé incoherencias sobre mi discurso, que es mío y pagué con sangre para obtener el sano derecho de sentir verdadera libertad en el alma.
Me llaman satánica, malcriada, orgullosa. Y es fácil levantar el dedo acusatorio, el índica y señalar defectos a percepción personalizada.
No pertenezco al mundo fatigante que usa al semejante para derribarlo, como en un juego de ajedrez.
Estaré sola. De aquí en adelante seré sorda y un día (tarde), vendrán a mi las mismas gentes con los mismos cuentos (pero al revés, entonces diluidos) y escupiré sobre sus verbos y les diré que es tarde.
La vida se hizo para vivirla, no para hacerse daño. El daño es la palabra oblicua que atraviesa el aura del otro y, aún así, persistimos en clavarle más hondo. Es la persistente actitud de no abrazar el silencio cuando las palabras no llevan consigo el beneficio.
Por eso estaré sola. Para masticar mi propio verso sin importar que se conozca o se ignore.
No voy a suicidarme. Cada quien enciende su propia pira en su propia oscuridad.
Yo tengo la mía, destella azules cuando salpica mi saliva solitaria. No invito a nadie a compartirla. Lo hice durante muchos años y no hubo forma de recibir un comentario grato ni alabanza alguna por mi esfuerzo en encenderla.
Si todos supieran en qué forma busco este momento en el que escribo, me llamarían loca.
Porque cada quien enjuicia según su conveniencia.
Por eso estaré sola. Rumiando mis excesos, mis pecados, los actos cabales de mi vida y también los turbios, los que nadie sabe, los que nunca diré y me llevaré conmigo el día en que me vaya.
Allá fuera hablan, murmuran historias sobre mi. Luego se preocupan. Solo es el acto egoísta de quien quiere saberlo todo para luego condenarme y degollar las palabras sobre mi vida, extraen la sangre del animal sacrificado, exprimen sobre la imagen de mis días frases macabras, falsas, oscuras. Sueltan pájaros (cuervos), que vengan a intentar sacarme los ojos y, mientras me sonríen, esconden navajas en sus espaldas, esperando a que me duerma.
Mientras tanto adornan la mortaja que ha de cubrirme.
Esperan que me arrodille, que pida una clemencia que desconozco y me descaman como a un pez, desde los tobillos hasta mi cuello, sin pasar por el ombligo y mirar que lo convertí en pozo donde oculto pensamientos congelados de quien me hizo daño algún día.
Pero no vienen a compartir mi fogata. No vienen.
En ese momento se vuelven escarcha gélida y sueltan sus lenguas de agua sobre mi tibieza.
No se puede atravesar el agua, es imposible detenerla.
Por eso estaré sola.
Y sola, mi fuego y mi palabra serán eternos.

martes, junio 17, 2008

Si alguien lo ve






Si llegasen a verlo, díganle que nunca he cambiado, que sigo siendo del mismo tamaño y que mi altura no alcanza el espacio que quiso elegir.
Si lo ven, háganle saber que mi amor es tierno, pero recio, inquebrantable, que mis brazos siempre tendrán el espacio exacto de su rostro para adormecerlo y que mi hombro espera paciente darle apoyo en sus fracasos.
Díganle también que mi pecho se va volviendo frío cuando lo pienso, que el cariño no es sustituible ni es igual para dos personas y que puede amarlo el mundo entero y que solo con el tiempo se aprende que hay cariños irremplazables.
Si lo ven cabal y responsable, no le hablen de mi dolor ante el silencio de su risa en los pasillos, de mi llanto al pasearme por sus cosas, de la herida que deja en mi alma el recuerdo de unos ojos que nunca me observaron con admiración, ni apreciaron mi esfuerzo.
Si lo ven cabizbajo y derrotado, tampoco le digan nada, no quisiera aumentar sus penas y sumar más melancolía a su desdicha.
Si así fuera, avísenme en el acto que, de lejos, trataré de darle le fuerza que le falta. Y, si es mucha, con cautela me acercaría a infundirle esa fortaleza que siempre le di y que olvidó el día en que creyó que, para ser hombre, había que excluir al mundo de su entorno.

domingo, junio 15, 2008

Homenaje Póstumo




Haremos un busto del héroe que lo dejó todo. Alabaremos su actuación justa y merecida, y, en un homenaje póstumo, respetaremos sus decisiones. Dibujo un punto sobre un papel, un poco más debajo de éste, no soy vista. Recuerdo cuando me asomaba a los balcones. Pasaba inadvertida la mayor parte de las veces. Conté los escalones en bajada, no eran muchos. Nunca supe que habían más sótanos tras del último.Hice crecer las palabras, multipliqué los panes, me hundí en mis propios fluidos, descendí y descendí lo necesario. Cambié los panoramas, dibujé flores donde había escombros, maticé un sol con creyones, donde la niebla cubría las sábanas. Inventé historias, cuentos de princesas para distraer la realidad y acortar los días en que la bonanza tocaría a la puerta y no huí cuando la vida me invitaba a saltar del barco y el agua me cubría las fosas.Juro que intenté mantener la cordura muchos años, cuando lo fácil hubiera sido declararme demente y todo se me hubiera justificado.El busto es para el héroe, aquel que huyó y nunca se le llamó cobarde, sino enfermo.Prepararé un evento de global asistencia para hacer del homenaje, un tributo propicio y adecuado al personaje.Haremos un busto en medio de mi vida, sembrado con cemento, para que no pueda demolerse. Y rezaremos, alabaremos su memoria y daremos la razón a quien la tiene.Los muertos siempre tienen la debida consideración y hasta la razón.Nadie advierte que lo importante se da en vida.
Feliz día... a aquellos que pertenecen a la excepción.

jueves, junio 05, 2008

De cepa intensa



Un solo paso. Lento. No hay prisa.
En la suela de sus zapatos se asienta el desafío del que me vende un solo gramo de apetito.
Una vez cerca, sus ojos lanzan las redes que capturan mis movimientos.
Me congelo y su voz me inunda de una pócima derretida de palabras que unta con secreteos y convierten mi pudor en audacia.
Aplica la dosis perfecta. Una sonrisa medio niña, medio perversa. El sortilegio va goteándome como un sudor genuino y vedado y me refresca como ese viento que siento a diario cuando su voz acaricia mis tempranas horas.
En esta invasión se me despedazan los minutos posteriores e importa poco un mañana.
Tiembla mi paladar. Él es como un vino con cuerpo, de cepa intensa, un trago de magia volátil que bebo segura y dispuesta, destrozando en cada sorbo, los prejuicios.
Lo sabe. Me sabe. Por ello deja la huella digital de su mirada entre mis cejas para que, una vez lejos de mí, sea improbable olvidarle.
Cuando viene a mi, se activa la modesta complicidad de lo prohibido y yo, declino y le hago reverencias a sus manos, puentes que extiende y me invitan a convertirme en una confesa fugitiva.