domingo, junio 29, 2008

Absuélveme


En este gemido casi agónico pido la redención de mis errores.

Perdóname, porque no logré aprender el valor nominal de ser un número negativo a tu izquierda.

Por no cultivar la fortaleza que requiere tragarse los oprobios sin líquidos, por despreciar el galardón de fósil de muñeca de vitrina a conveniencia.

Perdón, también, como clamor profundo te pido, por no saber valorar la inteligencia que usaste al preparar los espliques que intentaron cazar los pájaros de mi inocencia.

Demando tu clemencia porque adolezco de falta de paciencia para cumplir el papel de compás abierto mientras girabas el tuyo en distintos pliegos de papel.

Misericordia para esta mujer osada que tuvo una mínima pretensión de constancia y coherencia en tiempos disímiles.

Por favor, perdóname.

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