miércoles, febrero 20, 2008

Cantos que arañan



Llegué y dejé estelas en tus rincones, donde posé mis pasiones sin piedad y sembré las huellas digitales de mi vida en tus estantes, arañé paredes en busca de esa paciencia que me pides.

Esparcí las muestras de esas cosas que me haces sentir y derramé mis ganas en cada esquina para encontrarlas germinadas a mi regreso, en brotes donde nacen cachitos de esa curiosa luna que me dio la bienvenida, bajo un coro de letras de canciones que nos describían el momento.

Los pedazos que te dejo, los guardaba para ti, quijote que asesina tristezas y que iza banderas de sonrisas, cambiando las señas que había impuesto el destino.

No he de irme sin cumplir la misión me has dejado, la de colonizarte a mi capricho, la de descubrir de tu mano los armarios que guarda el cielo en ese vuelo que me llevas con el mismo temor al dolor que siento yo.

No me iré sin haberme disuelto en el agua que bebes, sin haber convertido mis brazos en rayos de luces cuando en tu cuerpo, la claridad se declare en huelga.

En esta forma, poco usual de querernos, me resisto en exceso a creer en la vida, me indigno ante mi fragilidad, me desplomo débil pero voluntariamente ante tus ojos de viento y me entrego a tus letras y a tu cuerpo mientras me despojo en una cascada de gotas de cariño de un mundo corriente para hacerte el dueño de todo aquello que queda después de la limpieza que me procuro.

Llegué, y todo estaba en orden y dispuesto para el banquete y allí regué las macetas que guardan tus plantas tristes la maleza que arrancaré de raíz, para implantar allí, en su lugar, semillas de ternura que algún día darán los frutos que quiero.

BANQUETE


BANQUETE


cuando quiero me doy banquete
llego dueña y señora del convite
y tomo lo que
por derecho
pertenece
sin contratos ni firmas
ni exigencias póstumas
mucho menos embrujos
porque en ellos no creo

hago gala de mi encanto
del privilegio de mis genes
partes iguales
de inteligencia y pasión

cualquier desnivel en las medidas del manjar
da lugar al brebaje que desecho al instante
por estar en desventaja a mis requerimientos

me doy banquete
cuando quiero
repito cada bocado
me nutro del bastimento
que contiene las dosis exactas de elevación
reitero que llego sin invitación
porque siempre los estoy
habitando existencias
y dondequiera que esté
minutos o años
habito a quien me parezca
sin rutina alguna
protagonista principal sin competencia
sin caer en provocaciones
ni bajar a los pozos poco atrayentes

confieso no perder el hilo
cuidarme de los accidentes
ser irrepetible
racional e incondicional
y me doy permiso de admisión a las sensaciones
donde
por derecho a lo que sé que produzco
me hago propietaria.

traduzco las segundas vueltas
como tornados de soledades
apropiándome aún más de los espacios.

mis manjares son fascinantes
no soy comida de diario
ni chatarra que se ingiere por hambre

como al buen vino
cato a mis amores
y cualquier gusto avinagrado
produce
de inmediato
la exclusión de mi bodega

bocado
ese mi alimento
por ningún concepto seré burdo mordisco
que se roe sin apreciar sus atributos

mordisco de duques y reyes
aperitivo de una diosa inolvidable
y que sólo se sirve una cena plebeya
si ésta jamás subestima su pericia e intelecto

sólo vence quien permito
y no existe quien obligue a destruir
mi capacidad de olfatear el sucio juego a distancia

limpio las estancias
rompo ficciones
y como no me gradué de necia
se cuidarán de mi suspicacia
para disfrutar de mis hechizos

ratifico pues
que después de mi mordisco
muchos caminos hay que llegan al mismo abismo
que en mi libre compañía
el mundo propio
si se hace
mi santa voluntad

renuevo mi posición
nadie me tiene
que sólo poseo lo que por libre decisión se me permite
así abuso de mis pertenencias
y que
para que alguien que se jacte de cacique
y tenga la osadía de llamarme "suya"
hace falta muy poco y mucho
lo difícil está precisamente en descubrirlo
que no es poca cosa

sin embargo
me rindo cuando así lo determino
con pasión y magia
pero con estilo
que entre vítores he de recibir
a quien limpiamente quiera jugar mi juego
y me coloque
como aperitivo
y patrona de las situaciones

soy todo
y soy nada
sube y baja
y repito no ser la vianda comestible
de plebeyo alguno
sino de reyes
que no requieran de coronas
para ser el mío

Emblemas



Las personas están marcadas por insignias. Símbolos ácidos, dulces, distintivos buenos, ocultos en bolsillos, pero en definitiva...emblemas.
Responsable, descuidado, atrevidos o tímidos, pero emblemas.
Generalmente se hace costumbre cargar con ellos a través de la vida, tanto, que se adoptan como parte de la misma piel.
Un día decidimos despojarnos de todos, patearlos, escupirlos, desdeñarlos.
Y entonces, nadie nos reconoce.

Despegue


Los vuelos se convierten en fiesta cuando las naves son similares. Un aterrizaje a la velocidad vertical más baja posible requiere de la eficiencia adecuada para las demás fases de vuelo. He sobrevolado en pocos días la fantasía y, su aparente ficción me hizo volar más allá de la visión de la pista.
La condición ambiental es excelente, no hay vientos cruzados ni obstáculos en la senda de planeo. La pista es corta, punto importante para ejecutar maniobras. He revisado el panel de instrumentos y todo parece estar en orden.
Desconozco la veracidad de la ubicación de mi destino, sin embargo puedo observarle a muchos pies de altura y allí, en esa mesa redonda cubierta por un mantel de aspecto rudimentario, un personaje peculiar hace su aparición sorpresiva.
No se si pueda descender hasta allí, lo avisto con precisión y él sube la mirada en señal de curiosidad.
Aterrizo vacía de utopías, con las sandalias desatadas de tanto intentar establecerme. Mi llegada representa una operación aún sin resultados, una interrogante sublime que sugiere bienestar.
Es un anticipo de la vida, resultado de una ecuación desconocida, como olas que bañan mis tobillos, precedidos de los nudos de mis sandalias.
En esta vocación conquistadora que me empeño en ejecutar, vigilo movimientos y pasos en avance.
Mi soledad, en la cúspide de la más gélida temperatura, podría derretirse en un solo encuentro.
Un buen aterrizaje requiere una buena aproximación, e inversamente, una defectuosa supondrá seguramente un pobre toque a tierra, así que, ajustando la potencia, obtengo valores concretos y mantengo la altura.
El despegue está por comenzar.

Factura

Vengo a cobrarme la factura que me adeudas. Eso que me debes, esos sueños que hurtaste una tarde de Junio en la que me resistía al compromiso y me revolcaba en mi libertad, mientras llegaste desafiante y seguro de hacerme vulnerable a tus instintos.
Vengo sumando intereses por el tiempo que te di, que no fue gratis, cuyo capital adeudas y lo exijo para aclarar mis cuentas.
He venido decidida a multiplicar mis activos en cantidades completas, y no aceptaré que amortices la deuda con devaneos ni dudas sobre este amor que me compraste y que nunca cancelaste en su totalidad.
Arribo con disposición de reintegrarme por completo, de reinventarme sin ti y, para ello, te cancelarás con intereses cada beso en el que me hundí sin disimulos, quebrando monotonías del pasado, llevándose en bolsas, los instantes para quedarse endeudados con mi alma.
Devuélveme la esencia de esos sueños hurtados, la falsa integridad de que hoy obtengo, mi visión borrosa de placeres escondidos, la luna que una vez se asomó por la ventana mientras me amabas robando sensaciones.
Hoy vengo a cobrarme todo y exijo el pago sin postergación.