miércoles, marzo 24, 2010

LA HERIDA DEL CUSTODIO


tú lesión sangra
ímpetu de lava del verde
arde el cimiento
como arde el fin de los amores
como cimbra el centro del leño frente a la hoguera
fundiendo los arbustos
futuras piezas del madero
interrumpidas

brota la savia roja en tu abertura
la herida del custodio purifica mi ciudad
en la niebla densa que a la vez enferma

ciudad lívida
rostro marchito donde se posa
el flagelo de la apatía
entre tus surcos de fuego
se quiebran los sueños del auriga
y esta tierra de lluvia
acepta con impotencia
el llanto de tu suelo

mi ciudad se perfuma
con el humo de los poemas tristes
entre el grito del agua furiosa
que no aplaca la ira de su brasa

el cielo no ha llorado lo suficiente
para agotar el desasosiego
la caricia estéril
el crepitar minusválido
de la capital del desamparo
la urbe de la indiferencia