viernes, noviembre 28, 2008

jueves, noviembre 27, 2008

El ausente




El arco con musgos verdes, colmado de colores y muñecos navideños. Y no está.
Bajar un poco la visión y encontrar un pueblo miniatura, hombres en faena, establo con niño que está por nacer. Pero él no está.
A la derecha se yergue el árbol que anualmente ilumina los salones. Otrora sirvió de instante relajante, quejumbre de la estirpe procreada. Ahora sucumben los matices que irradia, detrás de los muebles, bajo las patas de las mesas. Y él no está.
Una vela, centrada en un pastel ausente, merengues derramados, dulce inútil que nadie saborea. No está.
Un convite desierto, donde nadie mencionó el número de años cumplidos, donde todos evitaron comentar la fecha porque no está.
Y no está porque no quiso estar. No está porque todos tenemos el sano derecho de no estar.
Noviembre pasó con las mismas fallas, los recuerdos intactos, el dolor que punza en la arista de mi dermis.
Y él… no está.



























sábado, noviembre 08, 2008

Pertinaz



Yo estoy allí
reincidente y repetitiva
como esas letanías que aburren
y se desprenden de las paredes de los templos
el trago de café monótono
de todos los días a la misma hora
sin aprender que una vez que el cloro cae, blanquea
y no hay forma de reavivar el color de una tela.
como los pergaminos, amarillentos
como las vigilias de fin de año
que reiteran las mismas promesas
que nunca van a cumplirse.
Allí estoy clavada como los cuadros
reincidente
repetitiva.

domingo, noviembre 02, 2008

Vínculo



Siento rabia. La rabia es conmigo. Esta lucha incesante contra este yo incrédulo y pacífico que intenta seducirme.
No han cesado los fantasmas. Un combate permanente me avisa que las huellas me acechan.
Hago preguntas, tal vez al viento. Algún componente debe haber fallado. ¿Es que las cosas del alma no aceptan mecanismos?
He intentado analizar estos fogonazos que, de momento, no parecían claros.
Una lluvia de luces pequeñas me cegó y, al final, el mismo cordón que creí desecho, me ata a lo que nunca supe si fue cierto.
Ni yo misma puedo comprender la naturaleza de esta visión absurda. En mi más superficial consciente, admito el error.
¿Qué extraño colgajo he dejado olvidado que aún late e intenta regenerarse?
¿No se, acaso que los cadáveres no renacen?
Tengo un ego demasiado voluble que se disputa mi voluntad y la destroza.
Le advierto paciente que se aleje. Suplico clemencia, silencio, soledad.
Y es el mismo sujeto quien me ata corto y ceñido al recuerdo, al vínculo o a mi.