miércoles, diciembre 31, 2008

Caduco


Este año caduco
resbala por mi espalda en caída libre
y una primicia efervescente
ciclo que llega
asciende desde mi ombligo
como pulpa de fruta,
lista para devorar

viernes, noviembre 28, 2008

jueves, noviembre 27, 2008

El ausente




El arco con musgos verdes, colmado de colores y muñecos navideños. Y no está.
Bajar un poco la visión y encontrar un pueblo miniatura, hombres en faena, establo con niño que está por nacer. Pero él no está.
A la derecha se yergue el árbol que anualmente ilumina los salones. Otrora sirvió de instante relajante, quejumbre de la estirpe procreada. Ahora sucumben los matices que irradia, detrás de los muebles, bajo las patas de las mesas. Y él no está.
Una vela, centrada en un pastel ausente, merengues derramados, dulce inútil que nadie saborea. No está.
Un convite desierto, donde nadie mencionó el número de años cumplidos, donde todos evitaron comentar la fecha porque no está.
Y no está porque no quiso estar. No está porque todos tenemos el sano derecho de no estar.
Noviembre pasó con las mismas fallas, los recuerdos intactos, el dolor que punza en la arista de mi dermis.
Y él… no está.



























sábado, noviembre 08, 2008

Pertinaz



Yo estoy allí
reincidente y repetitiva
como esas letanías que aburren
y se desprenden de las paredes de los templos
el trago de café monótono
de todos los días a la misma hora
sin aprender que una vez que el cloro cae, blanquea
y no hay forma de reavivar el color de una tela.
como los pergaminos, amarillentos
como las vigilias de fin de año
que reiteran las mismas promesas
que nunca van a cumplirse.
Allí estoy clavada como los cuadros
reincidente
repetitiva.

domingo, noviembre 02, 2008

Vínculo



Siento rabia. La rabia es conmigo. Esta lucha incesante contra este yo incrédulo y pacífico que intenta seducirme.
No han cesado los fantasmas. Un combate permanente me avisa que las huellas me acechan.
Hago preguntas, tal vez al viento. Algún componente debe haber fallado. ¿Es que las cosas del alma no aceptan mecanismos?
He intentado analizar estos fogonazos que, de momento, no parecían claros.
Una lluvia de luces pequeñas me cegó y, al final, el mismo cordón que creí desecho, me ata a lo que nunca supe si fue cierto.
Ni yo misma puedo comprender la naturaleza de esta visión absurda. En mi más superficial consciente, admito el error.
¿Qué extraño colgajo he dejado olvidado que aún late e intenta regenerarse?
¿No se, acaso que los cadáveres no renacen?
Tengo un ego demasiado voluble que se disputa mi voluntad y la destroza.
Le advierto paciente que se aleje. Suplico clemencia, silencio, soledad.
Y es el mismo sujeto quien me ata corto y ceñido al recuerdo, al vínculo o a mi.

miércoles, octubre 22, 2008

Liturgia

No es en balde mi liturgia diaria que repite frases de mi amor pagano.
Lengua que secuestra y me convierte en rehén voluntario de unos labios que en las noches van matando esos bichos. Los prejuicios yacen quietos bajo la cama que me sostiene.
Y reímos mofándonos de la perfección del universo.
Reímos.

domingo, octubre 12, 2008

Intemperie

Recuerdo esa irrealidad. La ausencia de dioses, el acto recurrente de ocultarme retirada en un solo silencio, la humedad permanente bajo las cejas, la inercia mientras chorreaban aguaceros y poco importaba.
La recuerdo, ahora con distancia, y ya no me seduce la idea de revolcarme en tonos grisáceos, ni cerrar las puertas de las jaulas.
No he vuelto a mencionar al abandono como excusa a mi escaso aprecio a mí misma.
Lubriqué los nudos de mi vida y creo que las sogas se estiran tan limpias que puedo escurrirme de cuclillas sobre ellas sin miedo a tropiezos.
Me cubre un techo, de donde cuelgan albures con hebras de nylon fino. Parece que flotaran.
En las esquinas estallan meteoros maquillados con destellos blancos.
Ya no hay intemperie. Solo vida detrás de una curva que tomo con cautela.

Veredicto



Yo solo se que ha muerto.
Que ha sido mi bisturí inquisitorio
el que lo ha asesinado.
Pero fue primero él quien cometió el atentado.
En defensa propia –dije-
Y esperé el veredicto en el estrado.
Después de tanto ritual inútil,
de tanta dualidad que se disfraza,
por fin hallamos la evidencia,
se puso al descubierto su coartada.
Fue estricta la sentencia,
me arrojó al pozo de las fieras,
para que callara.

martes, octubre 07, 2008

Acertijos


Me cansa la espera. Sobre todo aguardar los resultados, masticar la expectativa, como una goma de mascar que ha perdido su sabor.Me agobia, aún más, la pérdida del norte trazado, cuya única consecuencia es un señalamiento implacable, soez, repetido tantas veces en mi historia, que apesta más que un queso añejo fuera de refrigeración. He aprendido que vivir es fácil. Es mi decisión el tiempo depende absolutamente de cada uno. Pero la espera me agota, pudre el movimiento de mis sentidos y yo, en un acto desesperado por conseguir la armonía, sigo pataleando como un insecto que, irremediablemente se extinguirá pronto. Cada minuto está lleno de arenas movedizas. Me pregunto si dar el siguiente paso hundirá mis talones o colocará mi cuerpo del otro lado de esa ribera. El tiempo es mío, pero me cansa esta danza de la espera. En esta combinación no hay números conocidos, solo señas, jeroglíficos, claves que descubrir. Y se me dan tan mal los acertijos…

domingo, octubre 05, 2008

Muérdeme



Muérdeme, pero no me desgastes.

Acúname primero en el cuenco de tus manos.

Luego, déjame ser pulpa en el paladar.

que tu lengua me columpie de un extremo a otro,

como un pequeño pez que se deslizacon sabor a gloria.

Paladar


Sabe a dulce circunstancia,

a rutina que muere entre los muslos,

a la apuesta de dados en que me dejan ganar.

A cauce donde brotan mis pecas, a ritmo,

punteo de guitarra que suena como orquesta,

a tinta china que delinea un afecto.

A sábanas prestadas que luego tienen dueño,

a rincones preferidos, a huésped que se instala.

A seda que resbala lento desde los hombros,

a bosques medievales que enamoran doncellas,

a cuentos de niñas que esperan su primer amor.

A lengua insurrecta,

al atado de vientos que desanudan huracanes

cuando me rozan.

jueves, septiembre 25, 2008

Coraje




Se sintió irrumpida por cortinas de agua que entraban en sus fosas nasales, le asaltaban la faringe sin dejar paso siquiera a un delgado hilo de oxígeno. Por momentos creyó todo perdido, túneles oscuros acariciaban sus párpados, obligándoles a cerrarse. En miles de ocasiones en que el agitado maremágnum la impulsó fuera del agua, escuchaba su nombre pronunciado por vocecillas familiares. Nunca pudo tocar fondo más de un segundo y le sirvió de salto para alcanzar la superficie de nuevo. Una brazada tras otra y de pronto se vio sujeta a una orilla en la que pudo dar el primer paso sobre tierra firme. Lo que vino después no fue más que el relato de lo inmediatamente vivido, mal recuerdo, cicatrices de golpes recibidos, llanto. Un grupo de personas acudió a su encuentro, hubo preguntas, solidaridad, atención, cuidados. Hablaban de condecoraciones futuras, homenajes. Con el tiempo escuchó montones de halagos, muestras de asombro por su coraje. En aquel cataclismo, mujeres de su misma altura, quisieron colocarla en una especie de altar al heroísmo. Tal actitud fue rechazada por ella. Los valientes son aquellos que, por propia voluntad, toman la decisión de afrontar el peligro, pese al temor, a las probabilidades escasas de éxito en la misión que emprenden. Se cansó de repetir que nunca decidió dar un paso al frente ni sumergirse en la marejada. Un empujón sorpresivo la hizo partícipe y, una vez dentro, no tuvo el chance de retroceder ni arrepentirse. El aprendizaje fue valioso, rico en crecimiento, coraje, mas no electivo. Su visión actual frente a las tragedias, ha cambiado de manera radical. Se crece en lo difícil y corroborar que solo circunstancias de grandes proporciones son capaces de hacernos madurar y apreciar los dones, es gratificante. Ella no quiso galardones póstumos, solo atesoró el recuerdo de una mujer que persistió en el camino, tal vez ya sin deseos, cargando los sueños descosidos, propios y ajenos y que, pese a ello, siempre sospechó que había algo más que color detrás de un arco iris.

sábado, septiembre 13, 2008

Bajo mis párpados

Quédate allí lo suficiente.
El tiempo exacto de una eternidad secreta,
el espacio oculto de las hojas de los libros que leo.
Quédate, sin cadenas,
libre bajo mi dermis haciendo malabares
en la sonrisa que produces,
en mis dedos sin alianzas,
en mi espacio sin cadenas,
en mi borde que no es frontera.
Allí te quiero,
como vives bajo la mirada que proyecto al cerrar mis ojos
y revivir los momentos contigo,
libre de cualquier circunstancia que te angustie o te limite.
Quédate, si quieres, bajo mis párpados.

sábado, septiembre 06, 2008

Ofrenda




Prometo que el maíz estallará en cotufas,
que los temblores serán legítimos,
notas de flautas dulces colgadas con alfileres,
un sueño exótico que sepa a mañana,
acariciar mis recuerdos de niña,
tu boca anclada sobre mi frente,
salpicarte de rastros y huellas de mi.
Ofrendaré aromas de mandarinas,
pétalos sobre las sábanas,
prestarte mi almohada más pequeña,
humedecer tus desiertos,
respetar tus silencios,
buscar la savia en tu nombre,
que encuentres sorpresa en el mío,
hilvanar la paciencia que me falta,
olvidar los relojes en tu presencia,
tararear la canción que habla de tu luz,
estirarme sobre tu pecho cuando amanezca,
coserme a tu historia
y rellenarme de tu voz.

Soborno

Me soborna. Su labio inferior me soborna. Me vuelvo pequeña, del tamaño del espacio de sus hombros.
Me acuno allí. Lo habito y él lo sabe.
Me visto de laguna y le permito que despoje mis aguas y desnude este peligro consciente que se hace diminuto en el mínimo trayecto que hay de mi hasta él.
Ha dispuesto este lugar para mí. Construye la vigilia, donde mis versos resbalan en los costados de su espalda.
Me soborna. Lisonjea mis tacones y lo dejo que haga piruetas con sus besos de viento y me disperso más allá de una cintura para llevarlo lejos, tomando mi mano, donde la nada matizada de azules y blancos nos albergue.
En ese dominio, el mundo volverá a ser mío.
Me soborna. Y yo, me dejo sobornar.

Germina

Todo está allí, dentro de ti. Deja que germine, con la labor del tiempo, con una caricia de plumas.
Soplaré suave sobre las semillas dispuestas. Lluevo ya, llovizno.
Y esa humedad estimula, sin remedio, la aparición de los brotes.
Me tiemblas dentro, como las cuerdas de tu guitarra cuando tocas para mi.
Ya se oyen bajo la tierra las diminutas percusiones de tus plantas que saben a dulce cosecha.
Germina. Vive. Respírame.
Cierra los ojos y siente. La semilla está en ti.


martes, agosto 26, 2008

Sed




Dame de beber.
Estoy árida.
Desértica.
Moja la tormenta seca
que me rompe por dentro.
Humedece el silencio
que nace del vértice
de la inmensa soledad.
Salpica mis aristas
de ese rocío de ti.

Razones




Lo quiero por su olor a felino limpio, astuto, que cela mi cuerpo y olfatea mis ganas.
También por su mirada de lobo, aunque no esté la luna llena.
Por la sonrisa de duende, que adivina lo que pienso y presupone mis deseos haciéndolos ciertos.
Lo quiero con orgullo, sintiéndome a su lado la mejor hembra.
Por sus labios de viento, que me elevan el sueño aún en la distancia, por su sombra que cobija a mi diestra mis momentos de frío.
Lo quiero porque me llueve a tempestades en el verano copioso y, paradójicamente, broncea mi ternura cuando tirito.
Porque a veces no me entiende y eso me inspira a hacerme más explícita cuando le hablo al oído.
Lo quiero porque quepo en su pecho, en el arco de sus brazos, entre sus dedos de músico, en el fondo de su ombligo y me acomodo reposando en todos ellos.
Por eso lo quiero.

Fotografía: Bodyscapes

viernes, agosto 22, 2008

En otras tribus


Como en el principio, todo vuelve a su origen –de donde quizás, nunca debió alejarse- mas fue necesario.
No se sabe bien si hay que retornar, si no se ha vivido.
Mientras te esperaba, anudé vientos en mi paladar, anduve pescando un amanecer distinto, pero en las tardes, silente sobre las aguas, mirando como envejecía mi reflejo en los cristales de una nieve que nunca vi.
Nadie vio mi verdadera yo sumergida en letras para siempre.
Juzgaron el exterior de este cuerpo que deambula en los días comunes y condenaron mi distraído aspecto de mujer normal, sin serlo.
Pero el límite, ese mismo que ahora palpas con tus dedos y me hace regresar a ti, ese no lo notaron.
Así te fuiste colando por la fisura que otros dejaron disecar sin medicación, barnizando este bendito silencio con ese verbo tentador e instalándote prometiendo paraísos que ya no espero.
Esta es la porción de vida que nos toca.
Muchos hombres han escrito por mi y para mi en otros tiempos y no me heredaron el júbilo.
Así que me cuelgo, ya cansada de tus ojos, desprendida y desconfiada y encuentro un sosiego distinto que se resbala entre unos grises que me quieres enseñar.
Y puedo llegar a sentirme nube que alberga una lluvia de nueces.

sábado, agosto 02, 2008

Trueque

Le cambio los minutos que desperdicia,
esos que tanto me hacen falta,
por un par de máscaras manchadas de ironía,
un escape que le haga entender la vida,
una hora en carrusel...
Si acepta la permuta, seré capaz de cederle un poco del brillo de mis ojos
cuando amanezco entre sus brazos...
Le negocio esas miradas primeras cuando despunta el día,
que son espejos que deseo permanentes, definitivos.
Se los cambio por docenas de horas extintas, de inútil recorrido,
esas que abundan en sus días.
Le cedo la tersura que queda en mi piel a cambio de su presencia,
la compenso con esa paz indeleble que excede el borde de las noches,
y en sutil regateo, hasta soy capaz de intercambiar años de mi vida
por su eterna compañía.
Que me deje ser dueña de su asombro,
de la risa que salpica mis locuras,
que se quede, cenicienta, rumiando sus dolores,
suicidando los restos del amor que le extingue la apatía
y confiera a mis dedos la potestad de construir recuerdos
en un futuro que esté próximo a llegar...
Yo solo quiero el suceso
que detiene los vellos de mi piel al observarle,
saciar su hambre de ternura,
espantar de su memoria la tristeza,
coserle mi sombra a su espalda,
conforme lo pidan sus ganas de libertad.
Años... qué le parecen unos años de mi vida
por solo unos instantes
que haré eternos si fuese mío...?


miércoles, julio 30, 2008

Perdona si no me despido



Dispénsame este pequeño acto de desalojo, pero no podría arreglar mi equipaje sin intuir las veces que he de quedarme sola esperando tu compañía.

Excúsame si ya no soy capaz de creer en un futuro que no va a pertenecerme ni en verte cruzar el umbral cargado de sonrisas, ni los encuentros van a vestirse de fiesta por largos días, ni tendremos un mundo lleno de tardes de escapes y complicidades ocultas.

Tengo el derecho a que me justifiques, ya no soporto los silencios largos, las evasiones.

Me hubiera gustado un adiós repleto de esperanzas, pero no me queda bien la tragedia y las expresiones novelescas.

Por eso, haz un gesto de disimulo, sin voltear a ver que lloro hacia dentro, que mi boca es incapaz de soltar una palabra, que siento como mil pájaros desesperados buscando alpiste dentro de una jaula.

Perdóname. No quiero repetir la experiencia de reprobar coartadas inventando expectativas que jamás van a presentarse, masticando soledad.Dispensa si apuro mis pasos al cruzar de acera, tu pasión no me corresponde.

No tengo tiempo de esperar decisiones por largos períodos mientras me lleno de apatías y sé que seré condecorada con la orden de comodín a capricho.

No puedo voltear a verte sin que me duelas… perdona si no me despido.

viernes, julio 18, 2008

Disímil




Detesto las rosas. Y todo aquello que se suponga común para cualquier mujer. Lo que encasilla, lo que, de alguna forma, hilvana vidas en el mismo collar.
Reniego de trabajar en serie y que mi labor sea el promedio resultante de lo que otros hacen. Esta gente que se agrupa nunca sobresale, nunca es diferente.
Adoro ser diferente. Amo un garabato del cual pueda desprenderse un trazo difuso y crear una figura a partir de ese punto, un zigzag, un giro repentino de la línea recta
No existe lo perfecto, no funciona lo condicionado a una regla específica, cuando no se toma en cuenta sensibilidad humana.
Por ello me miran raro. Debería desmayarme si me obsequian una rosa y no lo hago. Tampoco se fingir aprobación ni complacencia, se me nota en los pliegues de mi boca.
Sucumbo ante un tulipán. Las rosas están en las calles salvajes, abundantes. Cuesta conseguir los tulipanes.
Así sucede con muchas otras cosas. Lo tradicional abunda. Prefiero estar en desacuerdo con lo habitual.

domingo, julio 13, 2008

Intacta




La visión es distinta,

el horizonte,

el panorama,

las circunstancias,

los espacios,

los caminos,

los juegos,

los círculos de tiza,

las personas,

lo que dijimos,

lo que callamos,

mis versos,

tu risa,

los artificios usados,

las verdades,

las mentiras,

el tiempo vivido,

el paso que no dimos,

la música que aún no escuchamos juntos…

Pero la piel dejada en suspenso,

esa,

está intacta.

domingo, julio 06, 2008

Déjame

Déjame ser todas las mujeres en una sola,
la insinuación sonámbula que te afiebre.
la paz de este secreto,
una pluma que vibre con la guitarra,
la brecha en la hendija,
mi mano en tu tobillo.
Déjame ser un minuto de magia,
la ley quebrantada,
la aventura, la zozobra y el norte.
El ardor que te emociona,
el dolor dulcificado,
la letra de tu música,
el pétalo, el polen, el cielo y el infierno,
el grito y la plegaria,
la reverencia y el pecado,
la tiza con que escribes mi nombre,
los dedos que soplan melodías,
el remedio y el efecto secundario.
Cierra los ojos y… déjame.

Derechos reservados


\Dícese de la actitud posesiva de un individuo al pretender ejercer el control absoluto, mental, emocional y físico, creyéndolo patrimonio exclusivo.\


Sonríe ahora. Tu boca, sumisa, que es solo mía, obedece ante mi rictus. Miénteme, hazte eco del deseo que declaro.
Miénteme, dime que somos uno, finge que aún hay magia y que, en honor al contrato que firmaste, harás siempre mi voluntad.Miente, otra vez, alaba mis costillas, di que son las mejores. Mejor aún, que son las únicas, que no habrá otras, aunque un día la visión que tengas de mi cuerpo, solo sea un recuerdo, una imagen que se perdió en el tiempo.
Miente… alimenta mi ego, mi neurosis afectiva.
Convénceme de lo conveniente de la transacción que hicimos, esa que me hizo dueña arbitraria de cada movimiento de tu vida.Hazme creer que me respetas, como no me respeto yo, que te perdono por ser el falso súbdito que entierra mi vida por voluntad propia. Conviértete en mi apéndice y miente de nuevo, recuérdame todo lo que abandoné por ti y págame lo justo con tu vida y con tus actos. Déjame controlar hasta el último de tus pensamientos.

Inféctame de la disparatada idea de que no podrías vivir sin mí, eso nutre la relación y mi adicción por retenerte.
Muéstrame la mansedumbre que no quebrantarás porque pagué un alto precio por controlar tus emociones.
Distorsiona el verdadero sentido del amor, adhiérete a mis horas, depende de mis mandatos.
Obedece, dócil y callado, no desates la ira de mis celos o destruiré cada ser que se te acerque sin compasión ni tregua.Convéncete, yo soy el único ser insustituible que comprende, tú último recurso y, a pesar de mis arrebatos, confiesa que no podrás continuar sin mí.




La adicción afectiva es el peor de los vicios.
Walter Riso

Fotografía: Antonio Mas Morales

Ni eso


Y... ¿Qué sería de la venganza

sino seguir haciendo excelso,

su recuerdo?

Así que, ni eso.

sábado, julio 05, 2008

Haz que llueva para mi




Haz que llueva para mi,
deja que caigan las gotas de este cuento
como en rocío, golpeando pasados,
derramando tiempos, lavando los dolores
Haz que llueva,
que lluevan notas musicales en mi oído,
de suaves violines
que el chubasco que procures
humedezca mi norte y mis límites...
Haz de esa lluvia un arroyo de huracanes que,
engavetados, producen al salir,
millones de besos de tus labios.
Haz que llueva con tibieza,
que arrastre los ácidos recuerdos
y deje en mí,
la grata sensación de tu presencia.
Que llueva, y mientras llueve,
contaré las mañanas en que me hago tuya
y suspiro al hacerlo,
y las veces que acaricias mi cabello
mientras atraviesas mi mirada,
y las horas que paso tomando tu rostro
entre mis manos.
Haz que llueva para mi...

miércoles, julio 02, 2008

La caja de los botones


Yo vengo de un extraño mundo del que poco queda, donde los pórticos se llenaban de risas en los diciembres tibios de familia, donde llorar no es permitido, donde lo virgen tiene un altar preferencial.
En las aristas e las paredes, calaba profunda la honra y el respeto hasta cumplir los treinta.
Las cajas contenían telas y botones que convertí en personajes de cuentos y yo, jugaba a ser aquel de nácar azulado que arrancaron del vestido antiguo de seda. A ese lo emparejaba con el negro, el benjamín de alabastro que adornó alguna vez un traje del que nadie se acuerda.
Solía ubicarlo en primera fila, puesto preferencial principesco, sobre las pequeñas cajas que solo en mi imaginación, se convertían en carrozas o navíos de leyenda que pescaban sueños a niñas-princesa que jamás se atrevieron a contradecir a los reyes.
Estos últimos eran perlados, grandes, con filamentos de oro y contornos excesivamente labrados, como las coronas de las majestades, que pesan igual que las culpas que cargan durante toda su vida.
Mi representante, un tanto índigo, carecía de ornamentos. Sin embargo, cuando la luz lo cruzaba, despedía un matiz particular que terminaba salpicando de luces la madera del mueble de la costura.
Dentro de aquella caja de los botones había infinidad de modelos, tamaños y colores y, a cada uno de ellos, les concedí un galardón distinto, una misión que cumplir.
Quizás algunos que provenían de lujosas prendas de vestir, podían hacer las veces de regentes, conserjes o importantes figuras de la sociedad. El mío no. Era tan frágil, resaltaba tan poco entre los demás que siempre me costaba ubicarlo en la caja a la hora de jugar.
Un día desapareció sorpresivamente. Busqué en todas las gavetas y espacios próximos donde supuse que podía haber resbalado sin intención.
Unos días más tarde, el reflejo de una luz, rebotó sobre el copete de mi cama y, al voltear la mirada, lo descubrí finamente cosido al cuello de un gabán de invierno.
Más de quince puntadas atravesaron sus dos orificios y quedó sujeto, para siempre, a la fibra de una gruesa textura por cuyo revés, además, le hicieron un seguro remate para que jamás cayera de la superficie.
No volví a jugar con los botones. Con los años, aquel gabán debió perderse en alguna mudanza y mi botón azul desapareció en el tiempo, tal como mi niñez precedió a la indudable situación de un lento crecimiento.
El botón se extravió protegido sobre la tela. Yo descosí cada puntada que quiso dejarme presa junto a los tejidos, desprendí las hebras que controlaban mis movimientos y rodé calle abajo, por contradecir a la vida, hasta caer en el pozo de la autonomía.
Y dejé de ser botón.

domingo, junio 29, 2008

Verde


Estoy buscando un verde de bosque

que lleve tatuado cuentos medievales

para perderme y no pensar en la ausencia.

Invalidaré el silencio si no escucho contrabajos,

ni olfateo mandarinas,

ni miro el temblor de la luz de las velas,

ni tentaré el vacío de un crepúsculo

devorado desde una terraza,

donde se vean los verdes de bosques

donde me quiero internar.

Absuélveme


En este gemido casi agónico pido la redención de mis errores.

Perdóname, porque no logré aprender el valor nominal de ser un número negativo a tu izquierda.

Por no cultivar la fortaleza que requiere tragarse los oprobios sin líquidos, por despreciar el galardón de fósil de muñeca de vitrina a conveniencia.

Perdón, también, como clamor profundo te pido, por no saber valorar la inteligencia que usaste al preparar los espliques que intentaron cazar los pájaros de mi inocencia.

Demando tu clemencia porque adolezco de falta de paciencia para cumplir el papel de compás abierto mientras girabas el tuyo en distintos pliegos de papel.

Misericordia para esta mujer osada que tuvo una mínima pretensión de constancia y coherencia en tiempos disímiles.

Por favor, perdóname.

Legado


Yo te heredo, las ideas expertas que me envuelven, aunque sepa que por las mías no has de vivir.

Señalo en tu mapa los peligros, que se tejen al rodear una cintura, los riesgos de mirar profundo en las pupilas, las veces que sucumbes ante el rictus de unos labios.

Lego para ti, lo que sienten los unicornios,cuando las caricias de colores los abordan, mi pasión por la escritura, mi desdén hacia lo falso.

Heredarte, también quiero, enseñarte, que sentir lo incomparable, no es, necesariamente lo debido, ni lo correcto.

Aprende que muchas veces es mejor dejar secar las flores en el recuerdo, que dejar que las deshojen sin conciencia.

Te muestro las piedras de mi camino, para que sirvan de guía entre tus pasos, y el dolor, que te maquillo para no asustarte, pero que será valija en cada uno de tus viajese ingrediente para tu aprendizaje.

No se aprende de lo ligero y lo sencillo, hay que sentir la fuerza del daño para concebirse sabio.

No puedo dejarte más nada, sino esto, y que aprendas a aplicarlo, a interpretarlo como sientas que debas hacerlo.

No tengo fortunas que darte, solo trozos de mi inconsciencia, que bien costaron un precio muy alto.

Solo eso te heredo.


Fotografía: Antonio Más Morales

martes, junio 24, 2008

La excusa




Hoy tengo miedo, una mentira se pierde entre los pliegues de mis dedos.
Callar me duerme en el descenso de las palabras y aún así, pierdo el objetivo, callo.
Las excusas volátiles se elevan sobre los últimos cabellos que caen en mis hombros y me siento ajena de motivos, fuera de la órbita de un viaje del que sabía el destino.
Se yerguen los muros del silencio en un vacío de sensaciones que no comprendo y tengo miedo.
Tengo que apagar la luz al salir, cerrar una puerta que nunca estuvo abierta. En el fondo de esta noche cerrada vuelvo a cocinar los vestigios de mi inteligencia. Este inventario sigue intacto. Sigo sin permitir subestimaciones.
Hace falta una mejor coartada en una dimensión recortada a mi medida.
No hay grises. Blanco o negro. El resto se muere en cada luna, al doblar de cada esquina del olvido.

jueves, junio 19, 2008

Sola




Voy a quedarme sola antes que ser culpable. No compraré ese paraíso que me venden por el precio de exponer mis culpas ante un sacerdote como si hubiera firmado un pagaré al portador antes de nacer.
Nadie acompañará a una mujer como yo con semejantes deudas, con esas de hacer respetar los espacios ajenos y defender lo individual. Nunca iré a Paris acompañada, ni estará nadie conmigo en una góndola en Venecia. Pero no babearé incoherencias sobre mi discurso, que es mío y pagué con sangre para obtener el sano derecho de sentir verdadera libertad en el alma.
Me llaman satánica, malcriada, orgullosa. Y es fácil levantar el dedo acusatorio, el índica y señalar defectos a percepción personalizada.
No pertenezco al mundo fatigante que usa al semejante para derribarlo, como en un juego de ajedrez.
Estaré sola. De aquí en adelante seré sorda y un día (tarde), vendrán a mi las mismas gentes con los mismos cuentos (pero al revés, entonces diluidos) y escupiré sobre sus verbos y les diré que es tarde.
La vida se hizo para vivirla, no para hacerse daño. El daño es la palabra oblicua que atraviesa el aura del otro y, aún así, persistimos en clavarle más hondo. Es la persistente actitud de no abrazar el silencio cuando las palabras no llevan consigo el beneficio.
Por eso estaré sola. Para masticar mi propio verso sin importar que se conozca o se ignore.
No voy a suicidarme. Cada quien enciende su propia pira en su propia oscuridad.
Yo tengo la mía, destella azules cuando salpica mi saliva solitaria. No invito a nadie a compartirla. Lo hice durante muchos años y no hubo forma de recibir un comentario grato ni alabanza alguna por mi esfuerzo en encenderla.
Si todos supieran en qué forma busco este momento en el que escribo, me llamarían loca.
Porque cada quien enjuicia según su conveniencia.
Por eso estaré sola. Rumiando mis excesos, mis pecados, los actos cabales de mi vida y también los turbios, los que nadie sabe, los que nunca diré y me llevaré conmigo el día en que me vaya.
Allá fuera hablan, murmuran historias sobre mi. Luego se preocupan. Solo es el acto egoísta de quien quiere saberlo todo para luego condenarme y degollar las palabras sobre mi vida, extraen la sangre del animal sacrificado, exprimen sobre la imagen de mis días frases macabras, falsas, oscuras. Sueltan pájaros (cuervos), que vengan a intentar sacarme los ojos y, mientras me sonríen, esconden navajas en sus espaldas, esperando a que me duerma.
Mientras tanto adornan la mortaja que ha de cubrirme.
Esperan que me arrodille, que pida una clemencia que desconozco y me descaman como a un pez, desde los tobillos hasta mi cuello, sin pasar por el ombligo y mirar que lo convertí en pozo donde oculto pensamientos congelados de quien me hizo daño algún día.
Pero no vienen a compartir mi fogata. No vienen.
En ese momento se vuelven escarcha gélida y sueltan sus lenguas de agua sobre mi tibieza.
No se puede atravesar el agua, es imposible detenerla.
Por eso estaré sola.
Y sola, mi fuego y mi palabra serán eternos.

martes, junio 17, 2008

Si alguien lo ve






Si llegasen a verlo, díganle que nunca he cambiado, que sigo siendo del mismo tamaño y que mi altura no alcanza el espacio que quiso elegir.
Si lo ven, háganle saber que mi amor es tierno, pero recio, inquebrantable, que mis brazos siempre tendrán el espacio exacto de su rostro para adormecerlo y que mi hombro espera paciente darle apoyo en sus fracasos.
Díganle también que mi pecho se va volviendo frío cuando lo pienso, que el cariño no es sustituible ni es igual para dos personas y que puede amarlo el mundo entero y que solo con el tiempo se aprende que hay cariños irremplazables.
Si lo ven cabal y responsable, no le hablen de mi dolor ante el silencio de su risa en los pasillos, de mi llanto al pasearme por sus cosas, de la herida que deja en mi alma el recuerdo de unos ojos que nunca me observaron con admiración, ni apreciaron mi esfuerzo.
Si lo ven cabizbajo y derrotado, tampoco le digan nada, no quisiera aumentar sus penas y sumar más melancolía a su desdicha.
Si así fuera, avísenme en el acto que, de lejos, trataré de darle le fuerza que le falta. Y, si es mucha, con cautela me acercaría a infundirle esa fortaleza que siempre le di y que olvidó el día en que creyó que, para ser hombre, había que excluir al mundo de su entorno.

domingo, junio 15, 2008

Homenaje Póstumo




Haremos un busto del héroe que lo dejó todo. Alabaremos su actuación justa y merecida, y, en un homenaje póstumo, respetaremos sus decisiones. Dibujo un punto sobre un papel, un poco más debajo de éste, no soy vista. Recuerdo cuando me asomaba a los balcones. Pasaba inadvertida la mayor parte de las veces. Conté los escalones en bajada, no eran muchos. Nunca supe que habían más sótanos tras del último.Hice crecer las palabras, multipliqué los panes, me hundí en mis propios fluidos, descendí y descendí lo necesario. Cambié los panoramas, dibujé flores donde había escombros, maticé un sol con creyones, donde la niebla cubría las sábanas. Inventé historias, cuentos de princesas para distraer la realidad y acortar los días en que la bonanza tocaría a la puerta y no huí cuando la vida me invitaba a saltar del barco y el agua me cubría las fosas.Juro que intenté mantener la cordura muchos años, cuando lo fácil hubiera sido declararme demente y todo se me hubiera justificado.El busto es para el héroe, aquel que huyó y nunca se le llamó cobarde, sino enfermo.Prepararé un evento de global asistencia para hacer del homenaje, un tributo propicio y adecuado al personaje.Haremos un busto en medio de mi vida, sembrado con cemento, para que no pueda demolerse. Y rezaremos, alabaremos su memoria y daremos la razón a quien la tiene.Los muertos siempre tienen la debida consideración y hasta la razón.Nadie advierte que lo importante se da en vida.
Feliz día... a aquellos que pertenecen a la excepción.

jueves, junio 05, 2008

De cepa intensa



Un solo paso. Lento. No hay prisa.
En la suela de sus zapatos se asienta el desafío del que me vende un solo gramo de apetito.
Una vez cerca, sus ojos lanzan las redes que capturan mis movimientos.
Me congelo y su voz me inunda de una pócima derretida de palabras que unta con secreteos y convierten mi pudor en audacia.
Aplica la dosis perfecta. Una sonrisa medio niña, medio perversa. El sortilegio va goteándome como un sudor genuino y vedado y me refresca como ese viento que siento a diario cuando su voz acaricia mis tempranas horas.
En esta invasión se me despedazan los minutos posteriores e importa poco un mañana.
Tiembla mi paladar. Él es como un vino con cuerpo, de cepa intensa, un trago de magia volátil que bebo segura y dispuesta, destrozando en cada sorbo, los prejuicios.
Lo sabe. Me sabe. Por ello deja la huella digital de su mirada entre mis cejas para que, una vez lejos de mí, sea improbable olvidarle.
Cuando viene a mi, se activa la modesta complicidad de lo prohibido y yo, declino y le hago reverencias a sus manos, puentes que extiende y me invitan a convertirme en una confesa fugitiva.

viernes, mayo 30, 2008

Hasta que lo confieses todo






Todo,
hasta allí llegaré,

Donde se acaben las palabras,
las cadenas, los números y los signos,

donde ya no existen las frases inéditas,

donde todo está relatado,
donde no hay poetas nuevos,

donde la prosa envejece
y muere entre mis labios.

Hasta ese momento, en que lo digas todo,

Te amaré sin piedad y sin medida.

Todo, sí, todo,

Hacerte mío hasta que no existan las sorpresas,

Ni el asombro, ni el desatino.

Cuando se hayan secado las playas y los ríos,

Cuando se hayan extinguido los besos que me inventes

Y me lo digas todo...

Sí, no preguntes, todo!

Donde el tiempo se detiene
y no marcan los relojesLos segundos y las horas

Y me lo digas todo.Hasta ese momento infinito,

Donde no haya ya nada por descubrir,

Te haré el amor hasta que lo confieses todo.

Y ya no quedarán preguntas por hacerni respuestas por dar.

Y me lo digas todo, y lo confieses todo,

Sin vergüenza ni disimulo,

Con la exacta decisión de haberlo dicho todo,

Te lo advierto,

Te haré el amor hasta que lo confieses todo.

domingo, mayo 25, 2008

Entre ceja y ceja

Te llevo entre ceja y ceja, en el penúltimo vello del extremo derecho.
Latente. Suspendido.
Arrugo la frente, te pienso ausente, lejano, frío.
Hace mucho asesiné tu memoria en un homenaje delicioso, acariciando lo poco que me permitiste quedarme.
Una docena de imbéciles han pretendido copiarte. Es inútil, no hay uno que se compare. Tampoco a tu elocuencia, a tus hábiles estrategias, a tu labia, a tu inconstancia.
Sin embargo estás allí, aún vigente, pese a mi, a mi progresión de métodos para olvidar, a esta ecuación sin resolver en la que todavía persisto.
Te paseas, miserable e ínfimo, sobre mis cejas, a cada paso que transito por esas calles añejas donde, furtivos, hacíamos coloquios y equilibrismos.
Me revuelco en estos corolarios y la suma da por resultado una mezcla de tus pupilas interfectas y ahora ajenas.
Si pudiera hallarte unas horas, vivirte y transitarte y luego albergar una amnesia permanente que no dejara pistas, ni cartografías evidentes, sin duda alguna me quemaría en el infierno con gusto. Con gusto… si.
Haría círculos de aire sobre tu cuerpo aunque el pecado me quemara luego la vida.
Con gusto, si.
Y luego olvidar.

Tardaste demasiado


Una larga emboscada nos tendió la vida, a pesar nuestro.

Jugamos al adulto, siendo niños y a buscar actos de magia en circos equivocados.

Dejé cosas pendientes contigo.

Por ejemplo, un viaje en submarino en un lago de azules verdosos donde los pececillos nos muestren los colores que le faltan al universo...

Quedaron en mi lengua muchas frases, jugar a fingir las despedidas para luego regresar tierna, columpiándome en el iris de tus ojos, deslizarme en ríos de sonrisas, sonidos de flautas dulces que me arrullen mientras duermo sobre tus brazos.

Tal vez sin esperarte, me manché de dolores, de mordidas de aire, de mentiras piadosas.

Ahora soy esto que hueles, una mujer que quizás se despierte con tu nombre, pese a los abismos.

Tardaste demasiado, y no me dejaste huellas que seguir ni estuve pendiente de buscarlas. Y

me miré en tus ojos después del tiempo y me reconocí en ellos como entonces, como extraña, y sin embargo, tan llena de memorias.

Posiblemente hagamos esa prueba de retar al pasado y comprobar, si, al paso de los años, no se olvida un amor, que se dejó en suspenso.

Hay tantas cosas pendientes, aunque hayas tardado demasiado…

sábado, mayo 17, 2008

Sepulcro

Aquí yacen los restos de tus besos arrastrados. Bajo esta piel que dejaste vacía, enterré las horas de espera.
Construí un mausoleo con los objetos y aquellas estupideces que me heredaste.
Aquí reposa tu amor enfermo de lujuria, de miedo, cuya incoherencia hizo metástasis en corto tiempo.
La gente sigue preguntando por ti. Yo les miento.
Te redimo en los ojos ajenos. Les cuento que fui yo la del pecado cínico y te salvo, como siempre, de malos pensamientos.
Tu anémico silencio produjo como duelo, una lágrima diaria que lavó los dolores, suficiente para llenarte de omisiones.
Aquí descansan las palabras dichas, se pudren junto a una tierra que nunca fue nuestra y de la que huiste oportunamente antes de quebrarme por completo.
A un año de tu fuga, paz a tus restos, que ya son pocos y que, muy a pesar de mí, serán sustituibles.

miércoles, mayo 14, 2008

Cerrado por derribo (Dueto Clorofila/Acuarela)





-"Duermo sola. Tú ya sabes lo intranquila que se vuelve la noche. Inútil buscarme un madero pasajero, que me aguante el naufragio..."

"Y ya sabemos lo que son los naufragios, compañera. He flotado en troncos inútiles que, una vez que las olas arremeten, se hunden sin beneficio"-

"Sí. Inútil el gesto. Inútil el ahogo continuo, que se llena de astillas. Él era para mí, amiga mía, un velamen completo, erótico y enhiesto."

"También se de esto, de promesas con horizontes ácidos, de ventanas sin marcos, de sábanas persuadidas, reproches y gemidos de mi ombligo solitario. Tal vez en el dolor encontremos la respuesta, un paso en el fondo, un impulso de vida que nos recobre el aliento"

-"Dolor. Para ti y para mí. Dolor a contrapelo, a contramarcha, inmaduro y resoplante. Facetado dolor que entra en la carne por la tangente indeclinable de estos, nuestros recuerdos. Dolor espantapájaros, simiente negra germinando en mi almohada."

"¿Y qué hemos de hacer con tanto ingrediente baldío? Acaso -amiga mía- ¿no somos sangre de letras fecundas? El punzante recuerdo que nos abarca tiene nombre que aún no logramos perdonar del todo. Me estoy ahogando en esta noche de espuma, en la que sus ojos dejaron de ser estrellas. Me sumerjo en esa osadía de mantenerle vivo en mi vientre con esta audacia sin meta que a veces no puedo sostener. Dime, compañera, ¿qué hago con las palabras de miel que saltan todavía sobre mis uñas? Esas que un día callé con la punta de mis dedos, para luego besarlas cuando no estaba. ¿Podré olvidarlas? "-

"No sé, mi niña. El olvido me sabe a pesadilla. Como una desmemoria ingrata que desaloja, gota a gota, la tenue paradoja de sentirse vivo, a pesar de la descarnada ausencia que se parece un tanto a un pájaro herido. Llena con tus palabras de miel, quizá, -como yo lo intento- todas las paredes, infinitas, del útero de tu hembra amante, en perspectiva. Llénalas preñada de lo posible, de lo presente, de lo ya ido."

"Muy dentro me cruje el cuerpo, arde en mutismo. Y como una culebra que asciende en la rama de un árbol, voy devolviéndome al origen de su rostro cuando invadía todos mis dominios. Él, hace rato que me heredó esta nostalgia infinita de saberle cerca. Solo hay agua, amiga, agua que corre sin encontrar las piedras azules que un día me hacían saltar sobre ellas como una chiquilla. “-"Muy dentro, sí...te entiendo. También en mí hay un alarido sin raíces que no ancla. Un río caudaloso que horada los rincones sin subterfugios ni escapatorias, sin melodramas ni previsibles rendiciones provisorias. Arrasa todo y licua las areniscas fértiles donde pudiera renacer aún una esperanza."

“Acabemos pues esta tortura sin medida, compañera. Alza tu copa y, en una última promesa, hagamos el conjuro del destierro. Nunca hubo ofertas cumplidas. Así pues, deshagamos los hechizos que una vez nos hicieron prisioneras de ofrendas simuladas. Levanta este líquido y olvidemos”

-"De acuerdo.Entonces, subyugadas tú y yo, inútiles frente al embrujo sanguíneo, genético, torturante y sin sentido de este pasado que nos traspasa, que nos agita como un orgasmo sostenido y telúrico, ambivalente y desprotegido, entonces, amiga mía…te propongo la abstinencia melodiosa de los ojos, la resaca matinal de una cama vacía, la amnesia voluptuosa de caricias, -pasajera, latente, imberbe, adolescente- para borrar los resabios de su nombre, en nombre, honroso, de nuestro propio nombre.”

"Salud"

(Clorofila y Acuarela)

El tango se baila entre dos

Entre dos. He dicho que entre dos.
Mi pie se desliza lentamente abrazando su tobillo. Gira. Lo suelta. Y, en una pirueta sirve de soporte para la próxima vuelta.
Mi brazo perfila su silueta y lo atrae imponente, dominando el paso.
La melodía dicta otro giro. Ahora el otro pie comienza su faena. Atrás. Adelante.
Así mi cuerpo va descansando en el suyo, que toma la forma del primero, y viceversa.
He dicho que entre dos. Como en el amor, no hay formas de alterarlo.
Un estímulo da lugar a una respuesta y el eco es producto de un sonido para poder repetirse. No hay uno sin otro.
Para bailar este tango es menester un cómplice de las palabras, de unos pies que se acoplen con los míos, unas manos en la espalda que sostengan mi cuerpo y no permitan la caída, unos ojos, muy cerca en el vaivén, que tropiecen en mis pupilas y en ese éxtasis que otorga la cercanía, me indiquen el próximo paso y me vuelva cordero, fiera ó aquello que pretendo ser… un alto en el camino.

viernes, mayo 09, 2008

Látigo

Foto: Allan I Teger


Me desgajo siendo

una mujer de “siempre”.

Dificulto acostumbrarme

a no beber la savia que corre por mis desagües.
Una puerta de doble cerradura

me deja siempre a la intemperie.

Tan solo quiero sus besos perversos,

un secuestro prohibido

mientras muerde mi verbo a oscuras

y se sumerge en mí, para mí,

de tramo en tramo, dedo a dedo.
Lo quiero analítico, pensativo,

atrevido o tímido, pero en mí.

Acunando la divina sensación

que ahora germina,

cuando lo salpico de este mutismo

obligado y escéptico.
Tan solo quiero pedirle

que no me deje secar antes de la cosecha,

preguntarle con qué parte de su piel

he de quedarme en mi aislamiento,

aunque tenga el látigo inclemente de un silencio.

jueves, mayo 08, 2008

Deshabitada



La lengua está llena de ausencias que cortan vientos suaves,
mientras la noche se pervierte sola en la esfera de mi rostro.
Y tú no estás.
Hoy solo soy una mujer ajada, de cuya fisura brotan los deseos enjaulados…
y se desperdician mientras me rompo, me eclipso, me anulo.
Tengo las palabras secuestradas, para no decirlas.
Me arde el silencio profundo y necio de mis manos,el arañazo invisible de mis uñas.
Y esta ausencia que vuelve y lesiona mi tiempo
no me deja opciones ni da permisos para volar.





sábado, mayo 03, 2008

A cuentagotas


Me gusta tu amor a cuentagotas. Preciso. Justo.

Dándome la dosis exacta que me deja en libertad

en el momento apropiado

para protegerme de convertirme en cenicienta.

Me gusta este amor sublime, etéreo, invisible,

que se establece en todas mis fronteras.

Amor próximo, contradictoriamente lejano y presente.

Me gusta que juegues, retozas en mis pensamientos,

traspasas límites, cruzas territorios,

marcas lo que ahora es tu espacio en mi, me habitas suave,

apenas notorio.

Bendita la honra que me das

cuando permites que me siente en tu mente

a coser travesuras que no sabemos si serán posibles.

Bendito el tiempo que me quedo mientras estás,

mientras estoy, con un amor a cuentagotas delicioso y efímero,

pero, como las gotas, cíclico y creciente.

viernes, mayo 02, 2008

Señor





Cuando te digo “Señor”, mi voz va con intenciones de bañarte, me convierto en atrevida y descarada, aunque se que sabes que soy inofensiva.

Cuando te digo “Señor”, me cambia el sabor de los labios, mi lengua se pasea por ellos mostrando su apetito.

Cuando me hablas bajito, te digo “Señor” y es la hembra que habito la que te llama. “Señor” mientras cierras los ojos, “Señor” mientras vuela tu mente a mi lado, a secuestrarme.

“Señor” te digo, para no mencionar tu nombre y que no percibas la evidencia que teme mi silencio.

Así te digo para sentirme ciudadana recién nacida de tus ganas, de tus feudos.

Y me dejas, me recuperas, me salvas y callas, y me basta que seas ese “Señor”, como quien otorga el título de amo de alguna propiedad que, en mi caso, es impalpable.

sábado, abril 26, 2008

Ruido - Sabina (En homenaje a mi historia)




Ella le pidió que la llevara al fin del mundo,
él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
como dos desconocidos.
Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
en la cuenta del olvido,
y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.
Mucho, mucho ruido,
ruido de ventanas,
nidos de manzanas
que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
por fin el fin.
Tanto ruido y al final...

Hubo un accidente, se perdieron las postales,
quiso Carnavales y encontró fatalidad
porque todos los finales
son el mismo repetido
y con tanto ruido
no escucharon el final.
Descubrieron que los besos no sabían a nada,
hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruido
no se oyó el ruido del mar.
Mucho, mucho ruido...
Ruido de tenazas,
ruido de estaciones,
ruido de amenazas,
ruido de escorpiones.
Tanto, tanto ruido.
Ruido de abogados,
ruido compartido,
ruido envenenado,
demasiado ruido.
Ruido platos rotos,
ruido años perdidos,
ruido viejas fotos,
ruido empedernido.
Ruido de cristales,
ruido de gemidos,
ruidos animales,
contagioso ruido.
Ruido mentiroso,
ruido entrometido,
ruido escandaloso,
silencioso ruido.
Ruido acomplejado,
ruido introvertido,
ruido del pasado,
descastado ruido.
Ruidos de conjuros,
ruido mal nacido,
ruido tan oscuro,
puro y duro ruido.
Ruido qué me has hecho,
ruido yo no he sido,
ruido insatisfecho,
ruido a qué has venido.
Ruido como sables,
ruido enloquecido,
ruido intolerable,
ruido incomprendido.
Ruido de frenazos,
ruido sin sentido,
ruido de arañazos,
ruido, ruido, ruido.

Joaquin Sabina

Las señoras de bien

Las señoras aman el balance en las pensiones, el pago semanal por el tributo social, acaparado los domingos, en mañanas que, por cumplir con un trámite carnal, su posesión hace gala del puesto que ocupa. Las señoras saben que no obtienen los mejores besos de una boca pero, besos al fin, sin versos ni magia, forman parte del condominio que pagan en sus viajes a la tintorería.
Las patronas carecen de deseos. Hace mucho dejaron de sentir mariposas. Fingir bienestar emocional es esfuerzo diario, máscara ante las vecinas que compiten la mejor mueca.
Después de todo, el trofeo vale la pena. Algún día descubrirán un detalle que siembre la duda. Será cuestión de enterrarlo y vendarse los ojos.
Las damas dignas no saben ya de amor. Son muchos años remojando la ropa en pago por la firma y el cobro mensual de la factura que incluye haber ahogado un sentimiento en el lavaplatos.
Ellas ignoran el silencio del compañero. Más vale callar que obtener respuestas que hipotequen tanto tiempo de servicio. Rezan por la unión de la familia, por la perfección social a los ojos ajenos e importa poco si es de verdad.
Las señoras decentes preparan pociones con esmero que anulan las ganas y justifican los dolores de cabeza. Un día les piden alzar una copa de vino y ya no encuentran motivos para brindar.
Un día advierten que una cualquiera sopló en su pulcra ventana. Y el mundo se deshace, la culpa hierve en los fogones, el deseo se aviva con venganza y nunca más vuelven a ser las mismas.
Entonces aparece la herencia que nunca se pensó, se publican las heridas, se vuelven víctimas en el confesionario y baten documentos al viento. Y el títere comienza el amargo camino del reproche por la ausencia de pasión.
Así suelen ser las señoras de bien.



Sabes que mejor que yo que, hasta los huesos
Solo calan los besos que no has dado… los labios del pecado
Joaquin Sabina

domingo, abril 20, 2008

El espantapájaros

Lo conocí cerca de las pascuas navideñas. Su porte, nada ostentoso, hizo las veces de galán astuto y, para mi asombro, logró captar mi curiosidad. Di un paso, que aún dudo que fuera mío, hacia una estancia repleta de incomodidades, donde pude conocer el entorno y las intenciones de aquel muñeco.
Hablaba de la espera de la fortuna, de cómo un día cambiaría su vida con solo comprar la lotería y sin mover un dedo. Cuestionaba y culpaba a Dios de sus miserias, aunque muchas veces aceptó que tampoco se esforzaba por cambiar su historia.
El espantapájaros espera que el sustento le caiga del cielo. Así va, día tras día perdiendo el tiempo, alabando su espacio, despreciando todo lo que huela a progreso. Personas, situaciones, lugares, todo aquello que no pertenezca a su tibia vida es motivo de señalamiento, juicio y condena de su parte.
Este fantoche, se da el lujo de aspirar compañera y no de su misma especie, sino de altura, de agudeza, si es posible de la más alta inteligencia. Sus intenciones no van más allá que atraerla para si y convertirla en el mismo títere clausurado y alejado del mundo en que se ha convertido él mismo. Así se publicita, como una prostituta buscando empleo en épocas de recesión.
Para el espantajo todo está mal visto. Desde su estática posición de comodidad, observa con inercia cómo los cuervos van y vienen defecando sus desechos, los que luego son depositados en un pozo estratégicamente colocado cerca de su estancia. Su forma de injuriar a quienes no comparten sus ideas apesta más que su propia deposición.
Así han pasado las horas, los días, los años, y el muñeco sigue en el mismo sitio, sin avances, revolcándose en un inframundo esperando la fortuna divina cayendo sobre su cabeza.
Lo triste de la historia es cómo dispara testimonios, emite juicios y ofende mientras se revuelca en la miseria que con orgullo ha construido para sí.
Le ofrecí mi amor una tarde de enero, obviando las diferencias, la distancia, su escaso afán de lucha y otras características que no congeniaban entre ambos. Recibí por respuesta una constante lluvia de incoherencias que variaban de un día al otro. Hoy se que su condición no está preparada para recibir amor y que los complejos son el alimento diario que ingiere.
El espantapájaros produce ternura en algunos visitantes, hasta que éstos logran ver con mayor profundidad su paralizada situación voluntaria y la defensa sin base que le hace a su deliberada miseria.

viernes, abril 11, 2008

Paralelos





Acércate a mí. No trates de entenderme, que de esta mujer nada se ha dicho ni queda nada por decir.
A veces me hundo, pero déjame. Aún no suelto las cargas completas y requiero tocar fondo.
Otras veces me elevo y vuelo y voy a desear que me acompañes. Entonces ven, si lo deseas, solo si así lo quieres. Cierra tus ojos y deja que te guíe. Subir, descender y hablar de lo que vemos y de cómo esta perspectiva se nos atoja pareja para ambos.
Me gustan los paralelos, me hacen sentir la sensación individual del ser humano.
Un día brinco y te alcanzo y me fundo en tu línea recta para hacerte dudar.
Luego regreso a la mía y sigo siendo yo, con mi alegría, con mi melancolía.
Yo con este amor huérfano, yo pacífica, yo desperdiciada, deshabitada y baldía.
A veces me escondo y no quiero hablar. Entonces déjame, vuelve cuando te sonría.
Será ese el momento perfecto para fundir los paralelos. Mientras tanto, déjame.

Sangre


Un vacío de seres invade las sillas.

El aire gélido se expande y solo a mis pies se ubica.

La sangre despide un aroma elemental, particular,

de vida y de muerte.

A glóbulos, a plasma,

a una condición que creemos desconocer hasta que nos sucede.

Entonces sabemos lo frágil de la existencia.

En un solo instante, ese soplo se amenaza

y empequeñece el concepto, la silueta.

Una palabra basta para sabernos efímeros,

otra para dar gracias a lo divino.

En una minúscula porción invisible,

todo late, o nada, progreso o detrimento.

Huele a sangre, a plasma, a vida.