domingo, mayo 25, 2008

Tardaste demasiado


Una larga emboscada nos tendió la vida, a pesar nuestro.

Jugamos al adulto, siendo niños y a buscar actos de magia en circos equivocados.

Dejé cosas pendientes contigo.

Por ejemplo, un viaje en submarino en un lago de azules verdosos donde los pececillos nos muestren los colores que le faltan al universo...

Quedaron en mi lengua muchas frases, jugar a fingir las despedidas para luego regresar tierna, columpiándome en el iris de tus ojos, deslizarme en ríos de sonrisas, sonidos de flautas dulces que me arrullen mientras duermo sobre tus brazos.

Tal vez sin esperarte, me manché de dolores, de mordidas de aire, de mentiras piadosas.

Ahora soy esto que hueles, una mujer que quizás se despierte con tu nombre, pese a los abismos.

Tardaste demasiado, y no me dejaste huellas que seguir ni estuve pendiente de buscarlas. Y

me miré en tus ojos después del tiempo y me reconocí en ellos como entonces, como extraña, y sin embargo, tan llena de memorias.

Posiblemente hagamos esa prueba de retar al pasado y comprobar, si, al paso de los años, no se olvida un amor, que se dejó en suspenso.

Hay tantas cosas pendientes, aunque hayas tardado demasiado…

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