martes, agosto 26, 2008

Sed




Dame de beber.
Estoy árida.
Desértica.
Moja la tormenta seca
que me rompe por dentro.
Humedece el silencio
que nace del vértice
de la inmensa soledad.
Salpica mis aristas
de ese rocío de ti.

Razones




Lo quiero por su olor a felino limpio, astuto, que cela mi cuerpo y olfatea mis ganas.
También por su mirada de lobo, aunque no esté la luna llena.
Por la sonrisa de duende, que adivina lo que pienso y presupone mis deseos haciéndolos ciertos.
Lo quiero con orgullo, sintiéndome a su lado la mejor hembra.
Por sus labios de viento, que me elevan el sueño aún en la distancia, por su sombra que cobija a mi diestra mis momentos de frío.
Lo quiero porque me llueve a tempestades en el verano copioso y, paradójicamente, broncea mi ternura cuando tirito.
Porque a veces no me entiende y eso me inspira a hacerme más explícita cuando le hablo al oído.
Lo quiero porque quepo en su pecho, en el arco de sus brazos, entre sus dedos de músico, en el fondo de su ombligo y me acomodo reposando en todos ellos.
Por eso lo quiero.

Fotografía: Bodyscapes

viernes, agosto 22, 2008

En otras tribus


Como en el principio, todo vuelve a su origen –de donde quizás, nunca debió alejarse- mas fue necesario.
No se sabe bien si hay que retornar, si no se ha vivido.
Mientras te esperaba, anudé vientos en mi paladar, anduve pescando un amanecer distinto, pero en las tardes, silente sobre las aguas, mirando como envejecía mi reflejo en los cristales de una nieve que nunca vi.
Nadie vio mi verdadera yo sumergida en letras para siempre.
Juzgaron el exterior de este cuerpo que deambula en los días comunes y condenaron mi distraído aspecto de mujer normal, sin serlo.
Pero el límite, ese mismo que ahora palpas con tus dedos y me hace regresar a ti, ese no lo notaron.
Así te fuiste colando por la fisura que otros dejaron disecar sin medicación, barnizando este bendito silencio con ese verbo tentador e instalándote prometiendo paraísos que ya no espero.
Esta es la porción de vida que nos toca.
Muchos hombres han escrito por mi y para mi en otros tiempos y no me heredaron el júbilo.
Así que me cuelgo, ya cansada de tus ojos, desprendida y desconfiada y encuentro un sosiego distinto que se resbala entre unos grises que me quieres enseñar.
Y puedo llegar a sentirme nube que alberga una lluvia de nueces.

sábado, agosto 02, 2008

Trueque

Le cambio los minutos que desperdicia,
esos que tanto me hacen falta,
por un par de máscaras manchadas de ironía,
un escape que le haga entender la vida,
una hora en carrusel...
Si acepta la permuta, seré capaz de cederle un poco del brillo de mis ojos
cuando amanezco entre sus brazos...
Le negocio esas miradas primeras cuando despunta el día,
que son espejos que deseo permanentes, definitivos.
Se los cambio por docenas de horas extintas, de inútil recorrido,
esas que abundan en sus días.
Le cedo la tersura que queda en mi piel a cambio de su presencia,
la compenso con esa paz indeleble que excede el borde de las noches,
y en sutil regateo, hasta soy capaz de intercambiar años de mi vida
por su eterna compañía.
Que me deje ser dueña de su asombro,
de la risa que salpica mis locuras,
que se quede, cenicienta, rumiando sus dolores,
suicidando los restos del amor que le extingue la apatía
y confiera a mis dedos la potestad de construir recuerdos
en un futuro que esté próximo a llegar...
Yo solo quiero el suceso
que detiene los vellos de mi piel al observarle,
saciar su hambre de ternura,
espantar de su memoria la tristeza,
coserle mi sombra a su espalda,
conforme lo pidan sus ganas de libertad.
Años... qué le parecen unos años de mi vida
por solo unos instantes
que haré eternos si fuese mío...?