domingo, octubre 05, 2008

Muérdeme



Muérdeme, pero no me desgastes.

Acúname primero en el cuenco de tus manos.

Luego, déjame ser pulpa en el paladar.

que tu lengua me columpie de un extremo a otro,

como un pequeño pez que se deslizacon sabor a gloria.

Paladar


Sabe a dulce circunstancia,

a rutina que muere entre los muslos,

a la apuesta de dados en que me dejan ganar.

A cauce donde brotan mis pecas, a ritmo,

punteo de guitarra que suena como orquesta,

a tinta china que delinea un afecto.

A sábanas prestadas que luego tienen dueño,

a rincones preferidos, a huésped que se instala.

A seda que resbala lento desde los hombros,

a bosques medievales que enamoran doncellas,

a cuentos de niñas que esperan su primer amor.

A lengua insurrecta,

al atado de vientos que desanudan huracanes

cuando me rozan.