miércoles, mayo 14, 2008

Cerrado por derribo (Dueto Clorofila/Acuarela)





-"Duermo sola. Tú ya sabes lo intranquila que se vuelve la noche. Inútil buscarme un madero pasajero, que me aguante el naufragio..."

"Y ya sabemos lo que son los naufragios, compañera. He flotado en troncos inútiles que, una vez que las olas arremeten, se hunden sin beneficio"-

"Sí. Inútil el gesto. Inútil el ahogo continuo, que se llena de astillas. Él era para mí, amiga mía, un velamen completo, erótico y enhiesto."

"También se de esto, de promesas con horizontes ácidos, de ventanas sin marcos, de sábanas persuadidas, reproches y gemidos de mi ombligo solitario. Tal vez en el dolor encontremos la respuesta, un paso en el fondo, un impulso de vida que nos recobre el aliento"

-"Dolor. Para ti y para mí. Dolor a contrapelo, a contramarcha, inmaduro y resoplante. Facetado dolor que entra en la carne por la tangente indeclinable de estos, nuestros recuerdos. Dolor espantapájaros, simiente negra germinando en mi almohada."

"¿Y qué hemos de hacer con tanto ingrediente baldío? Acaso -amiga mía- ¿no somos sangre de letras fecundas? El punzante recuerdo que nos abarca tiene nombre que aún no logramos perdonar del todo. Me estoy ahogando en esta noche de espuma, en la que sus ojos dejaron de ser estrellas. Me sumerjo en esa osadía de mantenerle vivo en mi vientre con esta audacia sin meta que a veces no puedo sostener. Dime, compañera, ¿qué hago con las palabras de miel que saltan todavía sobre mis uñas? Esas que un día callé con la punta de mis dedos, para luego besarlas cuando no estaba. ¿Podré olvidarlas? "-

"No sé, mi niña. El olvido me sabe a pesadilla. Como una desmemoria ingrata que desaloja, gota a gota, la tenue paradoja de sentirse vivo, a pesar de la descarnada ausencia que se parece un tanto a un pájaro herido. Llena con tus palabras de miel, quizá, -como yo lo intento- todas las paredes, infinitas, del útero de tu hembra amante, en perspectiva. Llénalas preñada de lo posible, de lo presente, de lo ya ido."

"Muy dentro me cruje el cuerpo, arde en mutismo. Y como una culebra que asciende en la rama de un árbol, voy devolviéndome al origen de su rostro cuando invadía todos mis dominios. Él, hace rato que me heredó esta nostalgia infinita de saberle cerca. Solo hay agua, amiga, agua que corre sin encontrar las piedras azules que un día me hacían saltar sobre ellas como una chiquilla. “-"Muy dentro, sí...te entiendo. También en mí hay un alarido sin raíces que no ancla. Un río caudaloso que horada los rincones sin subterfugios ni escapatorias, sin melodramas ni previsibles rendiciones provisorias. Arrasa todo y licua las areniscas fértiles donde pudiera renacer aún una esperanza."

“Acabemos pues esta tortura sin medida, compañera. Alza tu copa y, en una última promesa, hagamos el conjuro del destierro. Nunca hubo ofertas cumplidas. Así pues, deshagamos los hechizos que una vez nos hicieron prisioneras de ofrendas simuladas. Levanta este líquido y olvidemos”

-"De acuerdo.Entonces, subyugadas tú y yo, inútiles frente al embrujo sanguíneo, genético, torturante y sin sentido de este pasado que nos traspasa, que nos agita como un orgasmo sostenido y telúrico, ambivalente y desprotegido, entonces, amiga mía…te propongo la abstinencia melodiosa de los ojos, la resaca matinal de una cama vacía, la amnesia voluptuosa de caricias, -pasajera, latente, imberbe, adolescente- para borrar los resabios de su nombre, en nombre, honroso, de nuestro propio nombre.”

"Salud"

(Clorofila y Acuarela)

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