sábado, mayo 17, 2008

Sepulcro

Aquí yacen los restos de tus besos arrastrados. Bajo esta piel que dejaste vacía, enterré las horas de espera.
Construí un mausoleo con los objetos y aquellas estupideces que me heredaste.
Aquí reposa tu amor enfermo de lujuria, de miedo, cuya incoherencia hizo metástasis en corto tiempo.
La gente sigue preguntando por ti. Yo les miento.
Te redimo en los ojos ajenos. Les cuento que fui yo la del pecado cínico y te salvo, como siempre, de malos pensamientos.
Tu anémico silencio produjo como duelo, una lágrima diaria que lavó los dolores, suficiente para llenarte de omisiones.
Aquí descansan las palabras dichas, se pudren junto a una tierra que nunca fue nuestra y de la que huiste oportunamente antes de quebrarme por completo.
A un año de tu fuga, paz a tus restos, que ya son pocos y que, muy a pesar de mí, serán sustituibles.

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