LA ALFORJA DE AQUILES

tu aliento minúsculo
se ha nublado de duelo
quedó tu cuerpo barnizado de penumbra
solitaria compensación
por el embargo de un sueño
de animal herido
como un amuleto sellado
en el tejido de la alforja de Aquiles
como el súbito alivio de la fiebre
este oráculo te surte de humedades
en la planicie de tu verbo
otrora desierto
finalmente
permites que pueblen la viudez
con besos que expían culpas
en rituales de soledad
donde el drama desaparece
sálvate ahora del cautiverio
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