domingo, marzo 16, 2008

Espejismo

Sus pies se toparon con los míos. Un cuarteto gélido buscando cobijarse, codiciando una tibieza ajena.La aurora va trayendo los rastrojos de un sueño temprano y en un súbito voltear de cuerpos, mi mejilla roza suavemente su espalda. Lo advierte y gira, como un imán que necesita su negativo para pegarse a una superficie. Una vez que me encuentra, entreabre sus párpados para mirarme de cerca. Lo siento indefenso, cautivo en mi dermis, dispuesto.Mis pestañas le abanican cerca, como única estrategia de seducción anticipada en un día que aún no se inaugura.
Silencio, roce y sensación. Me acerco, aún más, y le susurro un... buenos días. Se que con esto lo derrito y logro que se desmadeje en mi cuerpo. Amanecernos tiene un encanto especial, si fuera real. No como este sueño recurrente, imposible y vano en el que me empeño en figurar.

1 comentario:

matlop dijo...

buen texto!

=)

abrazo
M: