martes, enero 11, 2011

Buddha Bar 2010 (by..DoN).wmv

2 comentarios:

cleopatra dijo...

Qué extremado lamento, que daga clavada en lo más íntimo de mí, mientras escuchaba.

Pero debe bailarse la tristeza, debe danzarse a su compás, así como nos avalanzamos desde el cuerpo a la algarabía.

Son los dos lados de la misma moneda y cuando la pena anida, hay que dejarla hasta que solita se vaya.

Gracias por compartirlo.

Un enorme beso

Acuarela dijo...

Contradictoriamente es así. Una misma melodía puede inspirar diferentes emociones. Todo depende de lo que el corazón alberga.
Gracias por la huella, por tu paso.
Un gran abrazo