miércoles, febrero 13, 2008

Equivalencia







Todo tiene una equivalencia, menos yo.



Absolutamente cierto.



Las emociones, en proporción al estímulo.



El interés simétricamente colocado junto a la presencia.



Lo sensual paralelo a la caricia, lo profano al deseo,



lo trivial a la estupidez, el movimiento de la lengua al contacto,



mi avance conforme concibo trazos de inteligencia.



Equivalencias, paralelismos.



¿Debería decir proporción exacta, tal vez?



Jugar con mi psiquis, con mi racionalidad, mi temperancia,



mi sensatez, mi radical posición de entender el blanco, o el negro,



o la inmediatez con que procuro mis momentos,



no tiene parámetros de comparación ni consecuencias positivas.



Soy una ecuación sin decimales en el resultado.



No tengo céntimos y una coma en mi camino, produce un error.



No manejo medias tintas



ni disfruto el balanceo de las indecisiones.



Hace mucho demostré que no tengo equivalentes.



Soy yo, o nada.

1 comentario:

Antonio J. dijo...
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