viernes, febrero 29, 2008

Paralelos


Pasaste de mí en pocas horas. Yo que creí que aplaudías dentro de mis pupilas, bajé los brazos indefensa frente a la estela muda que tus pasos dejaron. Fue mínimo el tiempo, como lágrima de petirrojo en descenso avasallante, intensa, pero veloz. Este amor fue un pequeño frasco de vértigo que abrí sin intención. De esos que se beben sin pensar en el veneno que traen. Apenas tuve tiempo de expresar pocas palabras, un suspiro que extrañaba esos brazos, un acorde compartido, un guiño flotando sobre la espuma de un café. Esas manos me estrujaron los pensamientos, dejando arrugas indivisas. Luego de esto, abandonó la huella digital que me es ajena y que no quiero repetir. Vuelve a tu mundo de aromas de lluvia y tierra. Yo sueño. Los paralelos nunca pueden encontrarse.

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